Por Gavin Jacobson.

Este texto fue publicado inicialmente en New Statesman con el título «Why Children of Men haunts the present moment».

«A medida que se desvanecía el sonido de los patios de recreo, se aposentaba la desesperación. Es muy extraño lo que sucede en un mundo sin voces de niños».

Pensé en estas líneas de la película de Alfonso Cuarón Hijos de los hombres en los días después de que la pandemia de coronavirus clausurara Gran Bretaña. Hay una escuela de primaria al otro lado de la carretera en East Sussex, donde vivo, que, hasta el 23 de marzo, todos los días cobraba vida y se convertía en una algarabía de gritos y risas infantiles. Ahora permanece en silencio.

Más que las máscaras y las muertes durante la noche, las calles vacías o los cielos sin aviones, es esta escena silenciosa la que ha agudizado mi sensación de crisis y me ha hecho evocar la historia distópica sobre el fracaso de la humanidad que contó Cuarón.

Aquí antes nevaba todos los años

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Aquí antes nevaba todos los años es la newsletter casi quincenal de Contra el diluvio. Su objetivo es prepararnos para la vida después de ganar: ya no podremos ir a esquiar todos los inviernos (¿alguien hace eso de verdad?), pero tendremos más tiempo para hablar de lo hortera que eran los que presumían de moreno esquiador. Quizá hayamos perdido alguna playa, pero las que queden las disfrutaremos más y mejor.

En este huequito intercambiaremos recetas, nos contaremos historias, nos mantendremos informados de qué pasa en el mundo climático. Esperamos que nos sirva como mesa camilla en invierno y porche fresquito en lo peor del verano. Y que nos hagamos compañía.