colaboraciones

¿De qué hablamos cuando nos referimos a los “límites del planeta”?

Por Sara García Morales, estudiante del máster en ecología marina en la Universidad de Lisboa.

“Por qué es importante el límite de 2°C contra el cambio climático”– Ballena Blanca.

“El límite de temperatura aprobado por el Acuerdo de París no es seguro para los ecosistemas mediterráneos” – El Mundo.

“Un planeta en riesgo de colapso” –El País.

Seguramente ya hayas leído este tipo de titulares pero, ¿sabes realmente qué significa?

Debido a la creciente preocupación por la explotación de los recursos naturales, sumado a los impactos de las actividades antropogénicas en el planeta, Johan Rockström y sus colaboradores escribieron en el año 2009 un artículo publicado en la revista Nature bajo el título: “A safe operating space for humanity”, el cual podemos traducir por “Un espacio operativo seguro para la humanidad”.

El artículo hace referencia a que el único período de estabilidad de la Tierra (la época conocida como Holoceno en la escala de tiempo geológico) podría estar desestabilizándose y dando lugar a una nueva (denominada por algunos autores como Antropoceno) debido a las presiones que el ser humano estaba ejerciendo sobre el planeta. Rockström y colaboradores propusieron lo que se conoce como los límites del planeta o límites planetarios (PB; planetary boundaries), los cuales definen el espacio operativo seguro para el desarrollo de la humanidad con respecto al sistema terrestre, dado que están, a su vez, relacionados con las funciones y procesos biofísicos del planeta.

Destacaron, además, que varios de los subsistemas de la Tierra no sólo no reaccionan de manera lineal, sino que pueden hacerlo de manera abrupta, lo cual hace que sean muy sensibles a los cambios. Es decir, sobrepasar los umbrales propuestos podría derivar en un nuevo estado cuyas consecuencias podrían ser potencialmente desastrosas para el ser humano.

¿Qué procesos identificaron y qué límites establecieron?

En 2009 se identificaron 10 procesos para los cuales se establecerían los límites del planeta. En el año 2015, se actualizó el estudio redefiniendo algunos de dichos procesos, reduciéndose a un total de 9 (ver figura a y Anexo I para una mejor comprensión). De esta manera, combinando la mejora en la comprensión de los mismos junto con el principio de precaución, se pudieron identificar los niveles de perturbaciones antropogénicas por debajo de los cuales el riesgo de desestabilización permanece bajo.

Es importante destacar que, entre el límite planetario (anillo verde) y la zona de incertidumbre existe un buffer o amortiguador que nos permite reaccionar, puesto que estarían apareciendo los “primeros” signos que indicarían que nos aproximamos hacia un cambio abrupto y/o peligroso (nos suena, ¿no?). El estudio apunta que, una vez en la zona de incertidumbre, la probabilidad de sobrepasarla es relativamente baja, sin embargo, es mucho mayor la probabilidad de que haya un cambio en el funcionamiento del sistema terrestre que sea potencialmente devastador para las sociedades humanas.

Los resultados entre ambos estudios muestran que entre 2009 y 2015, tres de esos procesos (cambio climático, pérdida de ozono estratosférico y acidificación oceánica) permanecen igual. En la imagen se puede observar que cinco de ellos han entrado en lo que se conoce como zona de incertidumbre y tres han sobrepasado esta última. Además, el estudio determina que tanto cambio climático como la integridad de la biosfera son la clave de los límites planetarios debido a que son fundamentales para el sistema terrestre.

Personalmente, voy a resaltar la acidificación oceánica (de la que hablaremos más adelante en el blog) para señalar que este proceso está íntimamente ligado a la concentración de CO₂ y, por lo tanto, al cambio climático. Los autores del estudio especifican que no se traspasará el límite de la acidificación si se respetan los niveles establecidos para el CO₂.

Finalmente, el estudio concluye que los límites planetarios no dictan cómo las sociedades deberían actuar, pero es evidente que debemos evitar traspasar las zonas seguras. Desgraciadamente, las sociedades capitalistas no se rigen por lo que es evidente sino por el resultado de las lógicas mercantiles y la lucha entre los intereses de grupos sociales diferentes. De momento, no vamos bien, y es aquí donde debemos actuar: debemos construir un movimiento social capaz de exigir y presionar para que se pongan en práctica urgentemente políticas responsables con el medio ambiente. Políticas agresivas que nos permitan mantenernos dentro de los límites biofísicos seguros el planeta pero socialmente justas, que tengan en cuenta que no todos contribuimos por igual a la superación de dichos límites.

 

Referencias:

Röckstrom, J. et al. 2009. A safe operating space for humanity. Nature, 461(24): 472 – 475.

Steffen, W. et al. 2015. Planetary boundaries: guiding human development on a changing planet. Science, 347: 736 – 746.

Imagen obtenida de: http://apps1.semarnat.gob.mx/dgeia/informe15/tema/recuadros/recuadro1_2.html

Anexo I. Tabla traducida con las variables de control y sus valores actuales, junto con los límites propuestos y las zonas de incertidumbre  

Procesos identificados y actualizados (2015) Variable

control

Límites del planeta (zona de incertidumbre) Valores actuales sobre la variable control
Cambio climático Concentración de CO₂ atmosférico

Desequilibrio energético sup. atm

350 ppm CO₂ (350-450 ppm)

+ 1.0 W·mˉ² (+ 1.0 – 1.5 W·mˉ²)

398.5 ppm CO₂

2.3 W·mˉ²

(+ 1.1 – 3.3 W·mˉ²)

Cambio en la integridad de la biosfera Diversidad genética: tasa de extinción* < 10 E/MSY

E/MSY = nº de especies/ millón de especies al año

100-100 E/MSY
Pérdida de ozono estratosférico Concentración de O₃ estratosférico, DU < 5% reducción desde niveles pre-industriales (290 DU; 5 – 10%) Únicamente transgredido en la Antártida durante la primavera austral (⁓200 DU)
Flujos biogeoquímicos (interferencias con los ciclos del nitrógeno, N y el fósforo, P) P global: flujo de P desde aguas dulces al océano

P regional: flujo de P desde fertilizantes hasta suelos erosionables

N global: industrial y fijación biológica del N (intencional)

11 Tg P/ año (11-100 Tg P/ año)

6.2 Tg P/ año (6.2 -11.2 Tg P/ año; el límite es global pero la distribución regional es crítica para los impactos)

62 Tg N/ año (62-68 Tg N/ año; la distribución regional es crítica para los impactos)

22 Tg P/ año

14 Tg P/ año

150 Tg N/ año

Acidificación oceánica Concentración del ion carbonato, estado global de saturación media de aragonito de la superficie marina ≥ 80% del estado de saturación de aragonito pre-industrial media de la sup. marina 84% del estado de saturación de aragonito pre-industrial
Uso del agua dulce Global: cantidad máx. de agua dulce para consumo

Cuenca: agua dulce retirada como % del caudal mensual medio

Global:  4000 km³/año

(4000–6000 km³/año)

Cuenca:

Meses de bajo caudal: 25%

(25–55%);

Meses de caudal medio: 30%

(30–60%)

Meses de caudal alto : 55%

(55–85%)

~ 2600 km³/año
Cambios en los usos del suelo Global: área de tierra forestal como % de cobertura forestal original

Bioma: área de tierra forestal como % de bosque potencial

Global: 75% (75-54%). Valores = media ponderada de los 3 límites de biomas individuales y sus zonas de incertidumbre

Bioma:

Tropical: 85% (85–60%) Temperate: 50% (50–30%) Boreal: 85% (85–60%)

62%

2600 km³/año

Carga de aerosoles atmosféricos Global: Aerosol optical death (AOD), gran variación regional

Regional: AOD como media estacional en una región. (Monzón asiático como caso de estudio)

Regional: AOD total antropogénico (absorbido y disperso) en el subcontinente indio: 0.25 (0.25-0.50). Absorbido (warming) AOD menos del 10% del AOD total 0.30 AOD en la región del Sur asiático.
Introducción de nuevas entidades/organismos vivos No establecida No establecida. Observar el límite del ozono estratosférico como ejemplo de nueva entidad (CFCs)

 

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Aquí antes nevaba todos los años XI

Sabemos que estabais deseando que volviera nuestra newsletter. ¡Tantos domingos esperándola para que al final llegue un lunes después de comer! Es lo que corresponde a esta época de nevadas inopinadas y sol traicionero.

Además, vais a ver que la espera ha valido la pena. Sin más dilación, vamos con las novedades:

En primer lugar, ¡enhorabuena! ¡El valor mensual de CO2 en la atmósfera medido por el observatorio de Mauna Loa ha superado las 410 partes por millón! Esto, así a ojo, no pasaba desde hace 15 millones de años. ¡Éxito! ¡Calorcito para todos!
Y, por si no os importa lo que pase en Hawaii, también tenemos el valor de Izaña, en Canarias. ¡Más alto todavía!


Ya os oímos gritar: ¡esto es horrible! ¿Qué está haciendo Contra el diluvio para evitar que esto vaya a peor? ¡Nos alegra que hagáis esta pregunta!

En las últimas semanas hemos participado en varias charlas, amablemente invitadas por colectivos diversos: una sobre los peligros de la geoingeniería en la Escuela Técnica Superior de Teleco de la UCM (¡gracias, La Onda!) y otra de Iniciación al cambio climático (y por qué el capitalismo es nuestro peor enemigo en esta lucha) en Huelva. Además, participamos en una mesa redonda en Valencia, en el marco del festival VESOS, aportando nuestra visión de qué se puede y debe hacer para comunicar y hacer frente al cambio climático.

Aparte, La Marea ha vuelto a publicar una colaboración nuestra. En este caso hablamos del Espíritu de 2025: la revolución contra el cambio climático. Este parrafito resume nuestra posición, que desarrollaremos en futuras charlas y textos:

Las únicas soluciones realistas contra el cambio climático son las que ahora se consideran poco realistas. Esto es cierto tanto en el largo como en el corto plazo. A largo plazo nuestra supervivencia colectiva pasa por la abolición del capitalismo. No en un futuro distante, sino en la vida natural de las personas que ya habitan este planeta. A corto plazo las estrategias de adaptación y mitigación deben empezar lo antes posible y ser lo más agresivas posibles. Lo que hagamos en los próximos cinco, diez, quince años puede ser determinante para el próximo siglo y más allá. Nos enfrentamos a esta realidad en una época donde ha muerto el espíritu de la política con mayúscula, de los grandes cambios sociales. Donde un consenso tecnocrático solo aspira a gestionar la descomposición del presente y donde un falso realismo solo admite como posible aquello que ya está sucediendo. No podemos abandonar el horizonte de la superación del capitalismo. Su lógica de acumulación y crecimiento sin límites es irreformable.
Estamos muy contentas con el texto y la acogida que ha tenido, y creemos que es un buen punto de partida sobre el que trabajar en la creación de un movimiento radical contra el cambio climático lo más amplio y ambicioso posible.

Pero, mientras parte del colectivo se dedica a la reflexión y al desarrollo de ideas, otro sector destina sus energías al agitprop: de ahí surge nuestra nueva cuenta de tuiter, @memesclimaticos. Su objetivo es servir de almacén y referencia rápida para memes utilizables en redes sociales, whatsapp, impresión en vinilo tamaño A3… lo que sea necesario.


¡Y ya nos vamos, pero con un último anuncio! ¡La excursión diluvier, que se pospuso debido a las inclemencias del tiempo y el exceso de nieve, será el domingo 20 de mayo! Aquí tenéis toda la información que podáis necesitar, aunque siempre podéis contactarnos por correo electrónico en contraeldiluvio@gmail.com.

Nos despedimos con el sincero deseo de que disfrutéis de los próximos quince días de temperaturas agradables, antes del probable infierno solar que se desatará a partir de junio.

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participación, qué hacer

¡Ahora sí! ¡Excursión divulgativa de Contra el diluvio al Parque Nacional Sierra de Guadarrama! ¡20 de mayo!

Como bien sabéis, esta excursión estaba convocada para hace un mes, pero el exceso de nieve nos impidió realizarla por considerar que era un peligro para todas las personas implicadas.

Sin embargo, la nieve se está derritiendo y el Parque de Guadarrama está precioso, con los ríos corriendo y el cielo limpio. Así que, con un poco de suerte, el domingo de mayo no habrá problema alguno. Si ya estabas apuntada y dijiste que mantuviéramos la inscripción, no tienes que hacer nada, aparte de estar el domingo 20 a las 8.45 en Atocha o a las 9.10 en Chamartín. Si no lo estabas, es tu oportunidad de inscribirte.

Aquí, de nuevo, la información:

¡Se convoca la primera excursión divulgativa diluvier! El domingo 20 de mayo, si la meteorología lo permite, un grupo de diluvistas irá de excursión al Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. El objetivo de la excursión es echar un día en el campo y hablar sobre cómo afecta el cambio climático a ecosistemas singulares como la alta montaña en la región mediterránea.

La idea es que la excursión tenga una huella de carbono lo más baja posible, así que iremos en tren. Esto tiene, por un lado, la ventaja de que el viaje es larguísimo y da tiempo a hablar mucho. Y, por otra, que es extremadamente bonito y agradable. ¡Y, si nos juntamos un grupo grande, es incluso barato!

El plan de la excursión sería el siguiente:

8.53: Salida de Atocha Cercanías.

9.15: Salida de Chamartín con destino Cercedilla y Cotos (final de trayecto).

11.16: Llegada a Cotos.

11.16-12.00: Café en Cotos.

12.00-16.00: Excursión con visita a tres estaciones de medición meteorológica y refugio Zabala. (Aproximadamente esta: https://es.wikiloc.com/rutas-a-pie/lagunas-de-penalara-laguna-grande-penalara-desde-puerto-de-cotos-4761363)

17.43: Vuelta a Madrid desde Cotos.

Ahora, no vamos a ir solo para dar un paseo (que no sería poco): nuestra intención es dedicar el tramo de viaje entre Chamartín y Cercedilla (unos 50 minutos) a una breve charla introductoria + debate sobre el cambio climático y sus consecuencias sociales. Además, un experto especialista en ecosistemas dará una charla en el refugio Zabala* sobre cómo afectará al parque natural el cambio climático. Las actividades son aptas para infantes de prácticamente cualquier edad.

En lo que se refiere a la ropa, que en la anterior convocatoria recibimos preguntas al respecto: calzado cómodo (y a ser posible que no se empape fácilmente, que con el deshielo es probable que haya regatos y charcos), ropa de senderismo (o deporte en su defecto, cómoda también) y varias capas: en principio no hará mucho frío, pero mejor tener la posibilidad de ir bien abrigado y también de quitarse ropa que sobre.

Es decir, ¡una excursión y dos charlas! No os habéis visto en una igual.

En cuanto a la comida, en principio cada uno llevará lo suyo. En Cotos hay una cafetería, la de Renfe, y un bar, Venta Marcelino, donde se pueden comprar bocadillos. Salvedades: quien quiera comida vegana y no piense llevar bocadillo que nos lo diga antes e intentaremos apañar algo con el bar.

¡El viaje! Si vamos en tren un grupo de más de diez, sale a 10 euros. Pero tenemos que saber de antemano cuánta gente vendrá. También hay que avisar al parque del grupo, por lo que os pedimos, suplicamos, que nos escribáis un correo indicando si venís, cuánta gente sois y, además, que pongáis 5 euritos de los 10 que tendremos que pagar por los billetes. Por paypal en el botoncito de abajo o por transferencia a la cuenta ES2330250900881400008864. Los otros 5 los pagáis el día mismo de la excursión y ya está. Si se cancela por mal tiempo lo devolveremos todo puntualmente el mismo día 15 de abril.


Y esto es todo, preguntas y dudas, al correo o al twitter. ¡Tenemos muchas ganas!

*Si hace mal tiempo para estar escuchando a alguien hablar al aire libre pero no tanto como para suspender la excursión, intentaremos dar esta charla en una sala de la Venta Marcelino o en el tren de vuelta.

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Se aplaza la excursión diluvista a la Sierra de Guadarrama al 20 de mayo

Estimado público:

es con gran pesar que nos dirigimos a ti, a vosotras. Por lo visto, nuestra acción contra el cambio climático está siendo más efectiva de lo previsto, y la nieve cae con fuerza en la Sierra de Guadarrama. Con tanta fuerza que nos vemos obligados a posponer la excursión diluvista al parque nacional de la Sierra de Guadarrama: aunque el mismo domingo no está claro que vaya a nevar, la cantidad de nieve que va a haber hace imposible considerar el paseo una Excursión Sencilla Para Todo El Mundo. Además de que el tren de la nieve que va a Cotos puede no circular por exceso de nieve (esto no es broma: ocurre con frecuencia).

Ante estas circunstancias funestas, consideramos mejor aplazar la actividad al DOMINGO 20 DE MAYO. Así que os damos dos opciones, en caso de que hayáis pagado ya: a) os devolvemos el dinero de la señal y ya os apuntáis otra vez cuando se acerque la nueva fecha o b) si os viene bien la nueva fecha, os guardamos sitio para el 20 DE MAYO, sin problema alguno. Por favor, respondednos cuando podáis y actuaremos en consecuencia.

Sentimos mucho las molestias, nos hace mucha ilusión la excursión y toda la actividad y nos ha costado decidirnos por el aplazamiento, pero creemos que será lo mejor y más seguro para todo el mundo.

 

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Aquí antes nevaba todos los años X

Nuestra carta de hoy es una carta corta y monográfica: ¡el domingo que viene, 15 de abril, y si no nos lo impide la nieve fuera de temporada, nos vamos de excursión al Parque Nacional de la Sierra Guadarrama, en Madrid. Un sitio que esta semana estaba así (foto de Venta Marcelino).


La excursión consistirá en un viaje en tren (¡con charla analógica incluida!), un paseo a la Laguna de Peñalara (¡con otra charla sobre el parque natural!) y comer un bocadillo junto a una estación de medición meteorológica, cuyas funciones nos explicarán debidamente. Es, en principio, muy sencilla, aunque con la nieve siempre hay que tener cuidado. Toda la información de pago y demás está aquí, en esta entrada del blog. Necesitamos saber quién vendrá, como muy tarde, el lunes por la noche, para reservar el viaje en Renfe (y que nos hagan descuento para que sea asequible, diez euros. Sin descuento de grupo es posible venir, pero cuesta cuatro o cinco euros más).

Así que no remoloneéis y mandadnos un correo a contraeldiluvio@gmail.com si queréis venir, corred, que hoy es domingo, un día estupendo para estas gestiones.

Y, sin más, nos despedimos por hoy, no sin antes dejaros esta pequeña pieza propagandística que hemos compuesto. Usadla con alegría y sin control.

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organización, traducciones

Además, estaré muerto [Meehan Crist]

[Esta es una traduccción de este artículo de Meehan Crist aparecido en London Review of Books. Se trata de una reseña deThe Water Will Come: Rising Seas, Sinking Cities and the Remaking of the Civilised World, de Jeff Goodell.]

Después del huracán Sandy en 2012, ayudé a una amiga a retirar la batería de su coche, guardarla en una mochila y arrastrarla hasta Wall Street. El metro estaba inundado, así que cruzamos el río Este hasta el centro de Manhattan en ferry, en el que la marca del agua, gris y embarrada, atravesaba las paredes y ventanas de la planta baja. El océano había venido y se había ido, y las calles pútridas estaban desiertas. El aire desprendía un hedor salado y el único sonido era el del zumbido industrial de los generadores bombeando agua desde los sótanos inundados. La tubería naranja del acordeón serpenteaba dentro y fuera de los edificios anegados. Entramos al vestíbulo de un edificio de apartamentos donde los residentes deambulaban aturdidos y un hombre de uniforme exhibía un plato de fruta fresca, probablemente adquirida en algún lugar al norte, donde la gente aún tenía electricidad, agua corriente y la absurdez del brunch. Una amiga parapléjica del piso superior necesitaba la batería del coche para su ventilador. Los ascensores estaban fuera de servicio, así que subimos andando los estrechos veinte tramos de escaleras, mientras iluminábamos nuestro camino en la oscuridad con antorchas. Dentro del apartamento, su amiga y una compañera, también parapléjica, habían abandonado sus sillas de ruedas motorizadas y yacían sobre sus camas en un salón soleado, riendo y conversando. No estaba claro cuándo volvería la electricidad, pero estaban planeando organizar una fiesta cuando las cosas regresasen a la normalidad. No creo que nadie en esa habitación captara completamente que el océano volvería para quedarse.

El aumento global del nivel del mar es difícil de predecir para los científicos. No obstante, la tendencia es clara. Capas inmensas de hielo en Groenlandia y la Antártida han empezado a derretirse, en un fenómeno conocido como inestabilidad de las capas de hielo marinas, que las previsiones anteriores sobre el aumento del nivel del mar mundial no habían considerado. Cuando se redactó el Acuerdo de París hace poco más de dos años, la asunción fue sobre informes que defendían que  las capas de hielo se mantendrían estables y que los niveles del mar podrían aumentar casi un metro a finales de siglo.
En 2015, la NASA estimó un mínimo de noventa centímetros. En 2017, un informe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), la principal agencia científica sobre el clima en Estados Unidos, modificó las estimaciones de manera espectacular indicando que para 2100 el nivel del mar podría subir más de dos metros. El año pasado, un estudio estimó que si las emisiones de carbono continúan en los niveles actuales, para el 2100  el nivel del mar aumentará hasta tres metros. El aumento en el nivel del mar implica un aumento en la frecuencia de mareas ciclónicas (como por ejemplo el aumento de 2.7 metros que afectó gravemente a los barrios de Long Island y Nueva Jersey), pero también las áreas costeras bajas, desde Bangladesh a Amsterdam, estarán bajo el agua en menos de un siglo. Merece la pena recordar que dos tercios de las ciudades del mundo se asientan sobre el litoral. En un escenario de altas emisiones, el promedio de mareas altas en Nueva York podría ser superior a los niveles observados durante Sandy. Un aumento en los niveles mundiales del mar de 3 metros sumergiría por completo ciudades como Mumbai y una gran parte de Bangladesh. La pregunta ya no es si (ocurrirá), sino cómo de alto y cómo de rápido (sucederá).

Jeff Goodell, que ha informado sobre el cambio climático durante años (sus libros anteriores incluyen How to Cool the Planet: Geoengineering and the Audacious Quest to Fix Earth’s Climate, y  Big Coal: The Dirty Secret behind America’s Energy Future), también estuvo en el Bajo Manhattan después del huracán Sandy, y la experiencia le espantó de tal manera que pasó los siguientes cuatro años tratando de comprender cómo las comunidades costeras harán frente al inevitable aumento del nivel del mar. Goodell viaja desde Norfolk, Virginia a los parques acuáticos de Rotterdam, hablando con científicos, políticos, arquitectos, artistas, refugiados y personas que viven a nivel del mar, donde las inundaciones periódicas ya son un hecho. Camina descalzo por las aguas contaminadas que inundan Miami Beach durante las grandes mareas, visita a una familia que vive en el ‘arrabal de aguas negras’ de Makoko, en las afueras de Lagos, y entrevista a Barack Obama durante su histórico viaje a Alaska. El libro narra al ritmo trepidante del periodismo de revista -algunas versiones de los capítulos aparecieron inicialmente en otras publicaciones como Rolling Stone-. Goodell se encuentra con personas con ideas visionarias, esquemas inseguros y cabezas asentadas sobre arenas movedizas. La mayoría de las veces el autor es un observador más que un polemista, pero su profunda preocupación resuena por todos los rincones, como cuando pregunta a Obama: “¿Cómo estimar qué hay de verdad en las acciones de América? Porque usted sabed lo que viene”. Este es un libro mojado y empapado. Allá donde Goodell va, el agua está subiendo. “Para cualquiera que viva en Miami Beach, el sur de Brooklyn, en Back Bay de Boston o cualquier otro barrio costero de poca altura, -escribe- la diferencia entre un metro de elevación del nivel del mar en 2100 y un metro y medio es la diferencia entre una ciudad humedad pero habitable y una ciudad sumergida… La diferencia entre un metro y algo más de un metro y medio es la diferencia entre una crisis costera manejable y un desastre de refugiados durante décadas”.

Esta no es la primera vez en la historia  de la humanidad que los niveles mundiales del mar han aumentado dramáticamente en un breve período de tiempo. La evidencia arqueológica muestra que cuando los glaciares se derritieron y los niveles del mar aumentaron al final de la primera Edad de Hielo, los humanos que vivían en el litoral se trasladaron tierra adentro. Pero la infraestructura costera actual es mucho menos móvil. “Es una terrible ironía el hecho de que es la misma infraestructura de la Era de los Combustibles Fósiles -el desarrollo de viviendas y oficinas en las costas, carreteras, ferrocarriles, túneles o aeropuertos- lo que nos hace más vulnerables”, escribe Goodell. Los principales aeropuertos como JFK y el Aeropuerto Internacional de San Francisco probablemente estarán bajo agua dentro de cien años. La costa este de Reino Unido se transformará para siempre. El reactor nuclear Turkey Point de Florida, que se sitúa en una isla expuesta en Biscayne Bay, es una de las tragedias que están por venir. Se han invertido trillones de dólares en infraestructuras y economías costeras construidas sobre tierras que pronto se inundarán, y eso sin considerar la erosión de las carreteras y las playas, y el hundimiento de las propiedades a lo largo de las costas, lo que podría provocar quiebras económicas más dramáticas que la Gran Recesión. Hoy, más de 145 millones de personas en todo el mundo viven a un metro o menos del nivel del mar, muchas en países pobres del sur global. “A medida que las aguas suban”, escribe Goodell, “millones de estas personas serán desplazadas, muchas de ellas en países pobres, creando generaciones de refugiados climáticos que harán que la actual crisis de refugiados sirios parezca una obra teatral de instituto”. No hay ninguna duda de que el aumento en el nivel del mar reconfigurará la civilización humana.

Goodell se centra en la ciudad, esa unidad de organización humana lo suficientemente pequeña como para tener líderes locales capaces de coordinar acciones y lo suficientemente grande como para parecer organizada por fuerzas más allá del control humano. A lo largo de sus viajes, la presuntuosa y brillante ciudad de Miami se mantiene en su visión periférica. La más estadounidense de las ciudades es joven, ya que se construyó en el último siglo, cuando los promotores convirtieron pantanos y costas en un patio de recreo para una generación que apreciaba lo que habían sido zonas yermas como un lugar para sombrillas, bocadillos y ocio. “El negocio principal de Miami es el inmobiliario y el turismo”, escribe Goodell. “Es un imperio de propiedad y placer”. Los inmuebles siguen siendo el motor económico de Miami, donde las propiedades se venden y revenden tan rápido que “nadie quiere gastar el dinero en construir una ciudad más resiliente porque nadie quiere asumir el riesgo”. El auge inmobiliario actual está ligado a la estabilidad de la liquidez de los compradores extranjeros en condominios; gran parte del dinero proviene de productos básicos como el petróleo, lo que la convierte en “una ciudad que literalmente se está ahogando como resultado de la combustión de los combustibles fósiles que la enriquecieron”. Miami ahora está atrapada en una paradoja mortal: el desarrollo costero debe continuar para mantener la ciudad en funcionamiento, pero desarrollar la costa es una temeridad suicida frente al aumento del nivel del mar. A lo largo de la costa y en las zonas bajas de Everglades, los edificios y las infraestructura fundamentales están amenazadas. “Temo que mi gente va a perder todo”, dice Xavier Cortada, artista e hijo de refugiados cubanos que en su comunidad trata de crear conciencia sobre los riesgos del aumento del nivel del mar. Y sin embargo, el crecimiento continúa. Como un agente inmobiliario apopléjico, dice Goodell después de una conversación sobre si se debería exigir a los intermediarios que revelasen los riesgos de inundación, “Eso sería una idiotez… Simplemente acabaría con el mercado”.

Goodell dibuja un retrato convincente de una ciudad paralizada por conflicto de intereses, avaricia y un ejercicio de negación profunda. En un hecho que describe como testimonios breves para la intelligentsia del aumento del nivel del mar, un geólogo de la Universidad de Miami explica con franqueza a una mesa de agentes inmobiliarios de Florida que el nivel del mar podría subir más de cuatro metros y medio en los próximos ochenta años. Un agente inmobiliario vestido con un caro atuendo en la mesa responde como un niño de seis años al borde de una rabieta: “Esto no puede ser un festival del miedo ¿Por qué todos están metiéndose con Miami?”. En una inauguración de arte (de Michele Oka Doner, cuya línea de trabajo gira sobre el cambio climático), Goodell logró acorralar a Jorge Pérez, un magnate inmobiliario de Miami y un influyente donante del Partido Demócrata. Le preguntó si le preocupaba que las inundaciones pudiesen afectar al valor de su imperio, Pérez respondió: “No, no estoy preocupado…Creo que en veinte o treinta años, alguien encontrará una solución para esto… Además, para entonces estaré muerto, así que ¿qué importa? ” Esta respuesta despreocupada refleja un sentimiento común: alguien nos va a salvar. Goodell escribe, “En Miami como en cualquier otra ciudad, hay esperanza en que si el nivel del mar aumenta con la lentitud suficiente, la política de negación se desgastará e incentivará  la innovación y el pensamiento creativo, y toda la crisis será manejable”

La velocidad a la que sube el nivel del mar es tremendamente relevante para las ciudades costeras, dado que un aumento lento y progresivo podría permitir estrategias de adaptación como una retirada planificada de las costas o la elevación las ciudades (en la década de 1860, la ciudad de Chicago fue elevada algo más de dos metros para hacer frente a  inundaciones y problemas de alcantarillado), o macroproyectos de ingeniería para desviar el agua del mar en áreas muy pobladas. La relación entre el agua y la tierra no es la misma en Amsterdam que en Yakarta o Lagos, de modo que las estrategias que se propongan también deben ser distintas. En Nueva York, los urbanistas están considerando un dique conocido como la Gran U alrededor del Bajo Manhattan, pero un muro no funcionará en Miami, construida sobre piedra caliza porosa. En Venecia, las elegantes barreras MOSE (Modulo Sperimentale Elettromeccanico), diseñadas ajustándose a  los canales, suben y bajan con las mareas para evitar inundaciones. Pero el proyecto de 6 mil millones de dólares aún no está concluido (y casi se frustró por la corrupción) y el mantenimiento costará entre 5 y 80 millones de dólares al año, dependiendo de la frecuencia con que se levanten las barreras. Cuando Goodell pregunta a un representante de la empresa de ingeniería qué aumento de los niveles del mar pueden soportar las barreras, queda estupefacto al escuchar que aproximadamente medio metro. MOSE podría ser inútil en 2050. “Después de eso”, responde con naturalidad, “el mar llegará desde otros lugares… No hay nada que podamos hacer para detenerlo”. La barrera del Támesis en Londres próximamente necesitará ser sustituida, pero por el momento los responsables se abstienen dado que la vasta infraestructura es “muy costosa, su construcción se extenderá en el tiempo y no es muy flexible a las condiciones cambiantes”.

El precio que paguen las comunidades costeras dependerá de las facilidades de sus habitantes para dejar atrás el status quo. En Toms River, Nueva Jersey, una versión obrera de Miami ubicada sobre una fina isla de arena frente al Atlántico y propensa a las inundaciones, el huracán Sandy destruyó diez mil viviendas. Al año siguiente, un equipo de científicos e investigadores de la Universidad de Rutgers trabajó con el personal gubernamental y la comunidad para elaborar un plan del futuro:

El equipo de Rutgers quería crear un espigón o pasaje interior para conectar la costa con el planeado Pine Barrens, un área boscosa con un ecosistema costero único (orquídeas y plantas carnívoras), permitiendo la fácil circulación de personas hasta el campo. Idearon conectar la playa con las áreas del interior por medio de nuevos sistemas de transporte más adaptados a la subida del nivel del mar, incluyendo tranvías aéreos y taxis acuáticos. Imaginaron además que a medida que subiese el mar en Pine Barrens,  el turismo de playa transitaría a un tipo de ecoturismo más sostenible, incluyendo senderismo, ciclismo y observación de aves. El plan incluía cinco mil nuevas viviendas en terrenos más altos para facilitar la transición fuera de la costa… se había comenzado a transformar la ciudad en un lugar que pudiera prosperar en un mundo de mares crecientes y tormentas cada vez mayores.

Goodell habla con admiración de estos visionarios arquitectos y urbanistas, pero actuar a largo plazo y a gran escala implica a corto plazo costes económicos, políticos y personales que actúen como potentes desincentivos. En Miami, sigue siendo un suicidio político sugerir acciones que socaven el mercado de la vivienda. En Toms River, los habitantes a los que les gustaba sus casas junto al mar y “votaron dos a uno a favor de Trump”, optaron por utilizar el dinero federal para reconstruir la ciudad a semejanza de la anterior.

Incluso si una ciudad puede aunar los recursos y la voluntad política necesaria para proyectos de adaptación, persiste una razonable inquietud sobre quiénes serán protegidos. En Nueva York, la Gran U desviaría el agua del centro financiero del Bajo Manhattan, pero el agua desviada se vertiría a lo largo del muro. Quién estaría protegido y quién sería perjudicado continua siendo una pregunta abierta. A escala global, el aumento del nivel del mar es inherentemente injusto. El uso de combustibles fósiles por una escasa minoría de la humanidad está promoviendo el deshielo, y el agua no aumentará de manera homogénea en todas las costas. En Bangladesh la tierra se está sumergiendo, por lo que el mar se elevará más que en otros puntos. El deshielo de Groenlandia tendrá un mayor impacto en el hemisferio sur, mientras que el de la Antártida tendrá un efecto más notable en el norte. “Los científicos denominan a este efecto regional huella dactilar”, escribe Goodell. “Las capas de hielo se derriten y su masa disminuye, lo que reduce su atracción gravitacional sobre el agua que las rodea. Esto lleva a que el nivel del  mar baje en el área inmediatamente adyacente, pero esa reducción empuja al agua hacia el lado opuesto de la Tierra”.Mientras que el deshielo de los glaciares en la Antártida Occidental causaría un aumento medio de tres metros en los niveles globales del mar, en la costa de Nueva York el incremento sería de 4 metros, que es muy superior a lo que cualquier ciudad costera puede amortiguar. Para los isleños del Pacífico en lugares como Kiribati y las Islas Marshall, la amenaza es existencial.

*

El aumento del nivel del mar es un problema para el que la humanidad está particularmente poco preparada. No se nos da bien pensar en escalas geológicas de tiempo y no estamos hechos para tomar decisiones sobre amenazas apenas perceptibles que se aceleran gradualmente con el tiempo. Para ayudar a explicar la inacción frente al aumento del nivel del mar Goodell recurre, como tantos otros, a las cinco etapas del duelo descritas por la psiquiatra suiza Elisabeth Kübler-Ross: negación, ira, negociación, depresión, y aceptación. Sugiere que, al menos en Miami, la negación está dando paso a la ira y la negociación con un trasfondo temeroso. Pero el paradigma clásico sobre el duelo, en el que la ausencia del objeto de apego debe llorarse, no se corresponde claramente con la experiencia de vivir en una ciudad que pronto puede quedar sumergida. Al leer esto, me pareció que hay otro paradigma psicológico que podría encajar mejor y al que se alude menos frecuentemente  en las discusiones sobre el luto climático. En la década de 1970 Pauline Boss, que estudiaba a familias de los soldados que habían desaparecido en combate, acuñó el término pérdida ambigua para referirse al dolor pausado secundario a una pérdida sin cierre o en circunstancias desconcertantes.

Boss describe dos tipos de pérdida ambigua: cuando el objeto está físicamente ausente pero psicológicamente presente (como los soldados caídos en combate), y cuando el objeto está físicamente presente pero ausente psicológicamente (como las personas enfermedad de Alzheimer). El primero ayuda a ilustrar el dolor que a menudo experimentan los refugiados climáticos. ¿Cómo llorar un hogar que se sumerge bajo un mar lejano, pero permanece psicológicamente presente? El segundo tipo es aplicable a la experiencia de vivir en un área amenazada por un aumento en los niveles del mar. El objeto de apego está todavía presente, pero va desapareciendo lentamente. ¿Cómo lloras la pérdida de alguien cuya mano aún puedes sujetar? ¿Cómo lloras por un hogar vulnerable a las inundaciones pero que aún no se ha hundido? Las analogías no son perfectas, pero estas situaciones ponen de relieve que el duelo por el clima puede ser perversamente difícil. Cuando una persona amada desaparece lentamente en la niebla de la senectud el desenlace es conocido. Con el aumento de los mares, el final es aún desconocido. ¿Un metro? ¿Dos metros y medio? El dolor se paraliza por la incertidumbre ¿Para qué contingencia debe prepararse usted y su comunidad? ¿Qué dejar atrás para avanzar?  El incentivo para ver y esperar es poderoso. Sin embargo, esperar a que en 2100 el nivel del mar aumente un tercio o medio metro comienza a parecerse a un autoengaño, y un lujo para quienes pueden elegir. Aferrarse a la vida en la costa es un ejercicio contraproducente. Para los políticos y los ricos que se enriquecen gracias al status quo, una  actitud expectante es inadmisible.

En los próximos años, a medida que ciudades de todo el mundo precisen ser levantadas, reconstruidas, amuralladas frente al mar o abandonadas, millones de personas serán desplazadas, empobrecidas y abandonadas a su suerte por gobiernos que no quieren o no pueden ayudarlas. Conduciendo a lo largo de la costa de Jersey, Goodell escucha en la radio a un hombre llamado Anthony Caronia suplicándole al gobierno la compra de su casa para así poder trasladarse a terrenos más altos:

¡Soy honesto contigo, me rindo!… Esto no está bien. Esto no es justo. Se necesita hacer algo hoy. Hoy. Por favor, compréndanme – esto es un grito de ayuda. Para todas y cada una de las personas de Estados Unidos que están escuchando, el Sr. Anthony Caronia le ruega al Estado de Luisiana y al gobierno de los Estados Unidos que vengan a comprar mi casa. Por favor, ahórrenle a mi familia el sufrimiento. Por favor, compréndanme. Estoy listo para irme. Pido ayuda.

Goodell escribe con piedad y claridad: “No todos van a salvarse. Las personas pudientes se las arreglarán, ya sea mudándose, elevando sus viviendas, construyendo diques o simplemente deshaciéndose de sus casas mientras desaparecen en el mar, pero para la gran mayoría de las personas que viven en las costas, el día que se despierten y se den cuenta de que el gobierno estatal o federal no tiene el dinero o la voluntad política para rescatarlos será un día terrible”. En un inmenso suburbio de las afueras de Lagos donde las casas se elevan en pilotes sobre agua sucia y solamente son accesibles en barco, ”las viviendas serán cortadas o quemadas y los residentes se verán obligadas a vivir en las calles o a encerrarse en edificios que, como prácticamente todos los edificios en Lagos, se han construido a nivel del mar y por tanto, están sentenciados en los próximos años, creando una nueva generación de refugiados”. No tiene pelos en la lengua: ”estos refugiados pagarán la estupidez y la avaricia de otros con la salud de sus hijos y sus vidas brutalmente acortadas”. Ya está en marcha la mayor migración humana desde el final de la primera Edad de Hielo, y aunque las personas no son agua (la novela favorita de Steve Bannon es una fantasía racista que describe a los migrantes como una inundación), no es difícil imaginar cada vez más gobiernos nacionalistas aliándose con el cierre de fronteras como medida salvaje frente a las inundaciones.  

Este melancólico libro no está exento de resquicios de esperanza. Goodell escribe en términos nostálgicos sobre un pasado en el que las personas convivían con el agua, no en oposición a ella. Mirando hacia el futuro, está enamorado de la escuela flotante del arquitecto nigeriano Kunlé Adeyemi en Makoko, “una estructura asombrosamente simple y elegante, que sugiere que podríamos resolver el conflicto de vivir con el agua si solo lo pensamos un poco diferente”. Entrena su mirada en Rotterdam, una ciudad joven construida para adaptarse quizá mejor que ninguna otra al aumento del nivel del mar. Las últimas páginas del libro abrazan la idea de que las personas pudieran unirse para compartir recursos y trabajar para salvarse mutuamente. El arquitecto paisajista holandés Adriaan Geuze compara la reconstrucción global de las costas con otras catástrofes transformadoras como el Dust Bowl* de la década de 1930, “un desastre natural parcialmente fruto de la acción del hombre que cambió profundamente la geografía de América y que amplió la responsabilidad del gobierno para garantizar el bienestar de sus ciudadanos a largo plazo, incluso de las personas más vulnerables”. Geuze asegura a Goodell que lo que está por venir requerirá un replanteamiento del contrato social entre el gobierno y sus ciudadanos. La respuesta de Goodell es cauta: “Quizá lo haga”.

Lo que sucederá en los próximos ochenta años está lejos de ser conocido con certeza. Hay un punto crítico después de que las capas de hielo se derritan por completo -Groenlandia alberga suficiente agua como para elevar el nivel del mar más de seis metros y medio- pero los investigadores desconocen dónde se encuentra exactamente ese punto. En enero, la NOAA publicó un revelador informe sobre el aumento del nivel del mar considerando el estado actual de deshielo, y las previsiones duplican el valor medio pronosticado en el Acuerdo de París, de 0.7 a 1.5 metros. La conclusión de Goodell es muy clara: “Si queremos minimizar el impacto del aumento del nivel del mar en el próximo siglo, aquí está el cómo: abandonar los combustibles fósiles y mudarnos a tierras más altas”. Si los humanos dejaran de usar combustibles fósiles por completo para 2050, podríamos hacer frente a un aumento del nivel del mar de 0.7-0.9 metros hacia finales de siglo. En lugar de 1.5 metros. O más de 3 metros. Pero el agua vendrá. El futuro depende de cómo la humanidad lo afronte.

 

* N.T. Dust Bowl, literalmente Cuenco de Polvo, fue un desastre ecológico de los años 30 en los que una intensa sequía afectó desde México hasta Canadá.

 




 

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Uholdearen aurka – Manifestua euskaraz

Après moi le déluge! [Nire ostean, uholdea!] kapitalista den edonorren eta kapitalista den nazio ororen goiburua. Horregatik, kapitalak ez du langilearen osasuna ezta bere bizi iraupena ere kontuan hartzen, gizarteak horretara behartzen ez badu behintzat.
Karl Marx

Klima aldaketak eta bere ondorioek gure bizitzetan eragina handia izango dutela argi dago. Izan ere, neurri handiago edo txikiago batean gure bizitzako alor guztiak fenomeno global honegatik kaltetuak izanen dira, osasuna eta aisialditik hasi eta lana eta gizarte-antolakuntza moduak ere eraldatuz. Klima aldaketaren ondorioek, eta hau geldotzeko edo arintzeko martxan jarriko diren politika publikoek, gure gizartearen matrize teknologikoaren eta gehiengo baten bizi baldintzen aldaketa ekarriko dute. Jokoan dagoena aldaketa honen norabidea da: nola banatuko dira eraldaketa honen kostuak eta egon litezkeen onurak? Ahulenen bizi baldintzek okerrera egingo dute edota berdintasunezko gizarte zuzenago baterantz eramango gaituzte? Hau da mahai gainean dagoen eztabaida.

Klima aldaketa eta bere ondorioen aurka borrokatzea gehiengo baten ongizatea helburutzat duten mugimendu sozial guztien lehentasuna izan behar dela uste dugu, iraultzaileak zein erreformistak izan. Gaur egun, klima aldaketaren aurka egitea eta hau eragiten duen gizarte kapitalistaren aurka egitea bat baitatoz. Kapitalak ez du langilearen osasuna zein bere bizi iraupena konatuan hartzen, ezta planetaren baldintza ekologikoak ere, gizartea hauen menpekoa bada ere. Behetik hasitako ekintza kolektibo eta antolatuek bakarrik ahalbidetuko digute datorren uholdetik bizirik ateratzen.

Contra el diluvio klima aldaketaren eta bere ondorioen aurkako mugimenduei laguntza emateko saiakera xume bat bezala jaio zen. Horretarako, honez gero existitzen diren mugimendu sozialetan interesa duten pertsona eta taldeen artean, klima aldaketaren ondorio sozialak ezagutaraztea dugu helburu. Idatzizko testuen sorkuntza eta itzulpenaren bidez, hitzaldi eta eztabaidak antolatuz eta klima aldaketa eta bere ondorio sozialei buruzko informazioa bildu eta zabalduz, beti ere, modu eskuragarri baina zehatz batean.
Badugu zeregina.

 

[Gracias a Jon Cadierno por la traducción.]

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¡Primera excursión divulgativa de Contra el diluvio! ¡Parque Nacional Sierra de Guadarrama! [APLAZADA AL 20 DE MAYO]

[Actualización lunes 9 de abril 17.09: la excursión se ha aplazado al domingo 20 de mayo por culpa de la nieve. Sentimos las molestias. Aquí detalles sobre la nieve y la devolución del dinero.]

¡Se convoca la primera excursión divulgativa diluvier! El domingo 15 de abril, si la meteorología lo permite, un grupo de diluvistas irá de excursión al Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. El objetivo de la excursión es echar un día en el campo y hablar sobre cómo afecta el cambio climático a ecosistemas singulares como la alta montaña en la región mediterránea.

La idea es que la excursión tenga una huella de carbono lo más baja posible, así que iremos en tren. Esto tiene, por un lado, la ventaja de que el viaje es larguísimo y da tiempo a hablar mucho. Y, por otra, que es extremadamente bonito y agradable. ¡Y, si nos juntamos un grupo grande, es incluso barato!

El plan de la excursión sería el siguiente:

8.53: Salida de Atocha Cercanías.

9.15: Salida de Chamartín con destino Cercedilla y Cotos (final de trayecto).

11.16: Llegada a Cotos.

11.16-12.00: Café en Cotos.

12.00-16.00: Excursión con visita a tres estaciones de medición meteorológica y refugio Zabala. (Aproximadamente esta: https://es.wikiloc.com/rutas-a-pie/lagunas-de-penalara-laguna-grande-penalara-desde-puerto-de-cotos-4761363)

17.43: Vuelta a Madrid desde Cotos.

Ahora, no vamos a ir solo para dar un paseo (que no sería poco): nuestra intención es dedicar el tramo de viaje entre Chamartín y Cercedilla (unos 50 minutos) a una breve charla introductoria + debate sobre el cambio climático y sus consecuencias sociales. Además, un experto especialista en ecosistemas dará una charla en el refugio Zabala* sobre cómo afectará al parque natural el cambio climático. Las actividades son aptas para infantes de prácticamente cualquier edad. Importante calzado y ropa cómoda, campestre, montañera, abrigadita.

Es decir, ¡una excursión y dos charlas! No os habéis visto en una igual.

En cuanto a la comida, en principio cada uno llevará lo suyo. En Cotos hay una cafetería, la de Renfe, y un bar, Venta Marcelino, donde se pueden comprar bocadillos. Salvedades: quien quiera comida vegana y no piense llevar bocadillo que nos lo diga antes e intentaremos apañar algo con el bar.

¡El viaje! Si vamos en tren un grupo de más de diez, sale a 10 euros. Pero tenemos que saber de antemano cuánta gente vendrá. También hay que avisar al parque del grupo, por lo que os pedimos, suplicamos, que nos escribáis un correo indicando si venís, cuánta gente sois y, además, que pongáis 5 euritos de los 10 que tendremos que pagar por los billetes. Por paypal en el botoncito de abajo o por transferencia a la cuenta ES2330250900881400008864. Los otros 5 los pagáis el día mismo de la excursión y ya está. Si se cancela por mal tiempo lo devolveremos todo puntualmente el mismo día 15 de abril.




Y esto es todo, preguntas y dudas, al correo o al twitter. ¡Tenemos muchas ganas!

*Si hace mal tiempo para estar escuchando a alguien hablar al aire libre pero no tanto como para suspender la excursión, intentaremos dar esta charla en una sala de la Venta Marcelino o en el tren de vuelta.

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El espíritu de 2025 – La revolución contra el cambio climático [charla]

Dejamos aquí el audio de la charla que dimos en la Universidad Autónoma de Madrid el lunes 19 de marzo, en el marco de la Semana de la Ciencia Indignada. También tenéis el hilo de twitter en el que fuimos retransmitiendo la charla.

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Aquí antes nevaba todos los años IX

Cortísima newsletter informativa de cosas que hemos hecho y cosas que haremos desde la última, hace dos semanas:

Hemos publicado nuestro manifiesto en gallego, ¡viva! Si eres galegofalante, enhorabuena: hoy puedes leer nuestro manifiesto en tu lengua materna. Si no, ¡hoy es un buen día para empezar!

Además, escribimos un texto sobre feminismo y cambio climático con motivo del 8 de marzo, en el que exponemos cómo el cambio climático es, como tantos otros, un problema con una importante componente de género.

¿Por qué insistimos en que es crítico el cambio climático en mujeres?
Ahí van algunos datos:
·Las mujeres y niños representan la mayoría de muertes  causadas por catástrofes relacionadas con agua, es decir, ellas realizan la mayor parte de tareas relacionadas con el agua pero apenas deciden en las políticas en la materia.
·Aproximadamente el 70% de las personas que viven bajo el umbral de pobreza en el Norte económico global y por tanto más vulnerables, son mujeres.
· Si analizamos por ejemplo los datos de África solo el 15% de las superficies de cultivo en África subsahariana están administradas por mujeres y por tanto carecen del recurso de resiliencia que supone la tierra para adaptarse al futuro. En India el 13% y se reduce hasta un 9% en Indonesia.

Eso en cuanto a las últimas dos semanas (hay más, hay más cosas que iremos desvelando en su debido momento).

En cuanto al futuro, mañana lunes 19 de marzo participaremos en una charla en la Semana de la Ciencia Indignada de la Universidad Autónoma de Madrid. Hablaremos del Espíritu de 2025: el gran movimiento que es necesario construir para empezar a poner freno al cambio climático, y cómo vemos que podría articularse. Será a las 13.30 en el Módulo 00, en el campus de Cantoblanco.

Las únicas soluciones realistas contra el cambio climático son las que ahora se consideran poco realistas. Esto es cierto tanto en el largo como en el corto plazo. A largo plazo la supervivencia de la humanidad tal y como la conocemos pasa por la abolición del capitalismo. No en un futuro distante, sino en la vida natural de las personas que ya habitan este planeta. A corto plazo las estrategias de adaptación y mitigación deben empezar lo antes posible y ser lo más agresivas posibles. Lo que hagamos en los próximos cinco, diez, quince años puede ser determinante para el próximo siglo y más allá.

¡Y hasta aquí por hoy! ¡Pronto más!
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