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6 cosas que puedes hacer para acabar con el cambio climático

Bueno, técnicamente no se puede acabar con el cambio climático, porque ya está en marcha ¯\_(ツ)_/¯ , pero ¡espera!, eso no significa que no puedas hacer nada. En este artículo te vamos a contar brevemente (también tenemos una versión larga para los más motivados) seis maneras de contribuir individualmente a frenar el caos climático, aunque, ¡atención, spoiler!, al final habrá un giro inesperado.

Lo primero que hay que decir es que existe un consenso científico abrumador en que el cambio climático se produce por el aumento de la concentración de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera, sobre todo el CO2. Este aumento de los GEI está calentando el planeta, lo cual tendrá consecuencias sociales y ecológicas muy graves: desde aumentos del nivel del mar, incendios u olas de calor a mayores precios de los alimentos o probabilidad de conflictos armados. O sea, el caos climático. El incremento de CO2 en la atmósfera se debe a la actividad humana en un modelo de sociedad concreto: el capitalismo. Por tanto, si queremos hacer algo a nivel individual contra el cambio climático tenemos que reducir nuestra huella de carbono, es decir, las emisiones asociadas a nuestro consumo. Así que nada, hemos recopilado seis cosas que puede hacer cualquiera:

1) Habla sobre el tema: Puede parecer una tontería, pero no lo es en absoluto. Necesitamos que el cambio climático sea relevante: que condicione las decisiones políticas y que lo tengamos en cuenta a la hora de cambiar nuestros hábitos. Saca el tema en charlas informales con amigos o en el curro, coméntalo en redes sociales, manda de vez en cuando memes por grupos de WhatsApp. Si no te sientes seguro porque crees que no sabes lo suficiente, aquí tienes un kit de emergencia.

2) Cambia tu dieta: El sector de la ganadería emite más que todos los coches del planeta juntos. Teniendo en cuenta sus inconvenientes, reducir el consumo de carne, sobre todo ternera o cordero, es la forma más sencilla y eficaz de reducir tu huella de carbono. Obviamente, lo más eficaz es adoptar una dieta vegetariana o vegana. Si es ecológica y de proximidad, mejor. En las sociedades occidentales, y en particular en España, consumimos mucha más carne de lo recomendable, así que además de disminuir tu huella de carbono seguramente mejorarás tu salud.

 

 

 

3) Usa menos el avión: las emisiones asociadas a la aviación son casi el doble de todas las de España. Además, no paran de crecer y al emitirse en altura tienen un mayor efecto invernadero. Evita aquellos viajes en avión que no sean por causa mayor, sobre todo aquellos de ocio en los que puedas encontrar destinos más cercanos y sostenibles.

4) Usa menos el coche:  La movilidad urbana supuso un 10% de las emisiones en España en 2016. Sustituir en la medida de lo posible el transporte en coche por el uso del transporte público o la bici reduce mucho nuestra huella de carbono. Por supuesto, esto no es igual de fácil si una vive en el centro o en la periferia de las ciudades o si una vive en zonas rurales. En transporte interurbano, compartir el coche, viajar en autobús o usar el tren son, respectivamente, las mejores alternativas al uso del transporte privado.

 

 

5) Contrata energía de fuentes renovables: Cambiar tu comercializadora de una de las grandes energéticas a una cooperativa de energía renovable (por ejemplo Som Energía o alguna de la Unión Renovables) es otra manera de colaborar contra el caos climático. Aunque no puedes controlar de dónde procede la energía que recibes, estas cooperativas te garantizan que la cantidad de energía que consumes procede de  fuentes renovables, lo que contribuye a aumentar la demanda de estas. Cambiarse es tan sencillo o más que cambiar de móvil y la factura puede salirte incluso más barata, o sea que por aquí cero excusas.

6) Implícate colectivamente: que individual, lo que se dice individual igual no es, pero es que el enfoque de la lucha contra el cambio climático de forma puramente individualista es insuficiente. Aunque los cambios de hábitos que hemos comentado antes son necesarios, serán insuficientes en ausencia de cambios sociales más ambiciosos. Pero además, debemos tener en cuenta que no todos contribuimos igualmente al cambio climático. A nivel global, el 10% más rico emite el 50%, mientras que el 50% más pobre solo emite el 10%. En España, el 10% más rico emite 6 veces más que el 10% más pobre. De modo que la lucha contra el cambio climático debe ser, ante todo, una lucha colectiva.

 

Tenemos que organizamos colectiva y políticamente para obligar a empresas y gobiernos a que tomen medidas más ambiciosas para mitigar y adaptarnos al cambio climático que ya estamos sufriendo y para que estas sean socialmente justas: que las personas que más emiten sean las que más reduzcan su huella de carbono.

[Si quieres puedes leer la versión larga aquí.]

 

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¿Qué puedes hacer contra el cambio climático?

Seguro que viendo noticias de huracanes, sequías o terribles incendios te has preguntado qué puedes hacer tú para luchar contra algo tan complejo e inmenso como el cambio climático, un fenómeno producido por la actividad humana y al que todo el mundo contribuye (en mayor o menor medida). Pues la verdad es que se pueden hacer muchas cosas y, aunque sientas que tu contribución es pequeña, cualquier reducción de las emisiones supone en alguna medida evitar, o al menos retrasar, las peores consecuencias de este cambio climático que ya está en marcha. Además, la urgencia de tomar medidas requiere que apostemos por aquellas acciones que más impacto tienen sobre el clima, y por eso aquí te traemos las seis cosas más eficaces que puedes intentar hacer tú individualmente. Pero antes un poquito, muy poquito, de ciencia:

El cambio climático se produce por la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera (básicamente, CO2, pero también otros) debido a la acción humana. No te dejes engañar, el 99.94% de los científicos está de acuerdo. Esto aumenta la temperatura promedio de la Tierra y acaba dando lugar a olas de calor, huracanes, sequías, incendios o peores cosechas a nivel global. Los científicos también han establecido que si pasamos de 1.5ºC o 2ºC la cosa se pondrá muy fea, así que, bueno, mejor no hacerlo. Además han calculado cuánto CO2 podemos emitir para no pasarnos, que es lo que llamamos presupuestos de carbono. Individualmente se trata, por tanto, de cambiar nuestros hábitos y patrones de consumo para emitir lo menos posible, es decir, para reducir nuestra «huella de carbono». Sin embargo, hay que tener en cuenta que, a diferencia de lo que muchas veces se nos vende, es evidente que la decisión de cambiar estos hábitos individuales se da en una sociedad concreta que nos limita y nos permite sólo determinados márgenes de actuación, y eso, como veremos al final, hace que las acciones individuales sean tan necesarias como insuficientes. Dicho esto, ¿cuál es la mejor manera de reducir la huella de carbono? Allá vamos:

1) Puedes luchar contra el cambio climático hablando del tema

 

 

¿Hablar? ¿Hablar reduce la huella de carbono? No, la verdad es que directamente no. Pero hablar del cambio climático es muy importante. ¿Por qué? Porque aunque a la gran mayoría nos parece un riesgo importante, la verdad es que no lo tenemos en cuenta a la hora de tomar decisiones en nuestras vidas. Nos parece importante, pero no relevante. No suele determinar dónde nos vamos de vacaciones, qué comemos o cómo vamos al trabajo. Por eso, entre todos y todas, tenemos que lograr generar un runrún colectivo sobre la importancia de actuar individual y colectivamente para frenar el cambio climático. Y podemos contribuir a ello sacando el tema de vez en cuando (no hace falta llegar al cansinismo, que puede ser hasta contraproducente) en conversaciones informales, en redes sociales, mandando memes, etc. Igual no te atreves porque piensas que no sabes suficiente del tema. ¡No te preocupes! Hace poco hicimos un kit de emergencia para las cenas familiares, de curro, etc. Aunque no sea en Nochebuena, seguro que te vale igual. 

2) Puedes luchar contra el cambio climático cambiando tu dieta

 

 

Considerando su efecto y sus limitados inconvenientes, cambiar la dieta probablemente sea la manera más fácil y eficaz de reducir tu huella de carbono. ¿Cómo? Consumiendo productos de proximidad que requieran menos transporte hasta tu plato, prefiriendo los alimentos de temporada y los producidos con menor cantidad de fertilizantes nitrogenados, y, sobre todo, reduciendo el consumo de productos de origen animal. Y es que la ganadería genera aproximadamente un 15% de todas las emisiones globales. Por hacernos una idea, eso es lo mismo que todo el sector del transporte y la mitad de lo que se emite para producir electricidad y calor a nivel global. Aun así, dentro del sector hay diferencias: la producción de cordero, ternera y productos lácteos son las que más emisiones implican por kg. Sin embargo, puesto que a nivel global se consume mucha más ternera que cordero, son las vacas las que suponen un verdadero problema para el clima.

Obviamente, la mejor opción desde un punto de vista ecológico es la eliminación completa de productos de origen animal de tu dieta, el veganismo. De hecho, tal y como establece la Asociación de Nutrición y dietética estadounidense, una dieta vegetariana o vegana completa y variada es tan saludable, a corto y largo plazo, como una dieta rica en productos animales. Sin embargo, a diferencia de cuando esta opción se elige por motivos morales respecto a los animales, una reducción drástica del consumo de carne, especialmente de ternera, sería también una dieta ecológicamente sostenible.

Elaboración propia diluvier. Fuente: Clark & TIlman, 2017

Elaboración propia diluvier. Datos para UK. Fuente:  Scarborough et al, 2014.

En España tenemos mucho margen para actuar: somos el segundo país europeo, y el decimocuarto a nivel mundial, en consumo de carne por persona y año. Consumimos, en promedio, unos 250g de carne al día cuando las recomendaciones para una dieta no vegetariana saludable son de 41g para las mujeres y 54g para los hombres. Reducir el consumo de carne a nivel mundial a dichas recomendaciones reduciría las emisiones de nuestra alimentación un tercio en 2050. Adoptar una dieta vegetariana lo haría en un 63%, y una vegana en un 70%.

Finalmente, también hemos de tener en cuenta que los residuos son una importante fuente de emisiones, sobre todo los restos de alimentos. Se estima que cada año se desaprovechan en el mundo más de 1.300 millones de toneladas de alimentos, es decir, un tercio de la producción mundial. Esto supone 179 kilos de alimentos desperdiciados por habitante, y ello sin contar los de origen agrícola generados en el proceso de producción ni los descartes de pescado arrojados al mar. Estos residuos de alimentos producen metano, un gas de efecto invernadero mucho más potente que el CO2, por lo que es importante tratar de reducirlos al mínimo posible en nuestros hogares.

3) Puedes luchar contra el cambio climático usando menos el avión

 

 

La aviación supone entre el 2 y el 3% de las emisiones globales. Puede no parecer mucho, pero si fuese un país estaría entre los 10 mayores emisores del mundo. Además, es uno de los sectores cuyas emisiones están creciendo a un mayor ritmo, de manera que su contribución podría aumentar entre un 300 y un 700% para 2050. Por si fuera poco, la aviación tiene el problema de que, al emitir CO2 y otros gases de efecto invernadero en la parte alta de la atmósfera, su efecto neto es mayor, casi multiplicándose por dos.

Volar lo menos posible es, por tanto, una de las cosas que podemos hacer para reducir nuestra huella de carbono. La alternativa clara en este caso es el tren, cuya contribución al cambio climático es considerablemente menor, como se ve en la infografía. Obviamente, a veces no hay más remedio que usar el avión cuando los desplazamientos son largos y los motivos de causa mayor (por ejemplo, laborales o familiares), aunque en algunas ocasiones se podrían sustituir, por ejemplo, por videoconferencias, o tratar de aprovechar un único desplazamiento para realizar varias actividades.

Sin embargo, existen muchos otros casos en los que la necesidad de dichos viajes es claramente menor. Estamos hablando, claro, del ocio personal y de las vacaciones y, concretamente, de los vuelos low-cost (que lo son precisamente por no pagar, entre otras cosas, el daño que provocan al clima). En este sentido la alternativa es reducir la frecuencia de dichos viajes, buscar otros destinos vacacionales o bien otras alternativas de ocio que no requieran de medios de transporte tan contaminantes como el avión.

Fuente de la infografía:

https://www.eea.europa.eu/es/pressroom/infografia/emisiones-de-dioxido-de-carbono/image/image_view_fullscreen

4) Puedes luchar contra el cambio climático usando menos el coche

 

 

Si puedes hacerlo, claro.

En 2016, la movilidad urbana supuso un 10% de las emisiones de CO2 en España, de las cuales un 87% se debe al transporte de personas. El 44% de estas emisiones corresponden a las 6 grandes áreas metropolitanas (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga y Bilbao). Este porcentaje llega al 86% si se tienen en cuenta todas las áreas urbanas de más de 50.000 habitantes. Por no hablar de que la contaminación debida al uso masivo del transporte privado en zonas urbanas está asociada a muchísimos problemas de salud, que es el motivo principal por el que suele restringirse su uso.

Por tanto, una manera de reducir tu huella de carbono es utilizar menos el coche. Pero sí, somos conscientes de que esto no siempre es posible, por ejemplo en los desplazamientos al trabajo, puesto que depende de las alternativas de transporte que estén a tu disposición. Igualmente, es mucho más sencillo prescindir del coche en zonas urbanas que en zonas rurales, en ciudades grandes que en pequeñas y, dentro de aquellas, en las zonas céntricas de las ciudades que en las periferias.

Sin embargo, y aun teniendo en cuenta estas limitaciones, seguramente sí que sea posible reducir nuestro uso del vehículo privado en muchas ocasiones. En el caso del transporte urbano la alternativa es el uso del transporte público (autobús, metro, tranvía o cercanías) o los desplazamientos en bicicleta, a lo que se ha sumado recientemente el vehículo eléctrico compartido (coches y motos) en muchas grandes ciudades. En el caso del transporte interurbano, lo más ecológico suele ser el tren, aunque, debido al alto coste de muchos de los trayectos en alta velocidad y al estado de muchas líneas de la red tradicional, a veces sea necesario recurrir a otras formas más contaminantes, pero también más asequibles, como el autobús o los coches compartidos.

¿Y el coche eléctrico qué? Teniendo en cuenta el ciclo global de producción del coche eléctrico, las estimaciones más optimistas reducen las emisiones asociadas a su uso a un 50% respecto a las de uno que use combustibles fósiles. Pero aunque es cierto que esto puede suponer una reducción de nuestra huella de carbono (para el que se lo pueda permitir, claro) en ningún caso el coche eléctrico debería ser el eje central sobre el que pivotase la reducción de las emisiones asociadas al transporte urbano e interurbano. Entre otras cosas porque su proliferación excesiva implicaría agotar recursos no renovables (como tierras raras).  

5) Puedes contratar energía procedente de fuentes renovables

 

 

En España la electricidad genera el 22% de las emisiones, una cifra que varía dependiendo de la cantidad de electricidad de origen renovable que se produce en cada momento. Aunque individualmente no podemos cambiar el sector energético español, sí que existen formas de contribuir a este proceso, entre las que se encuentra contratar la electricidad con alguna de las comercializadoras que sólo suministran energía renovable, como Som Energia o las cooperativas que forman parte de la Unión Renovables. Aunque el origen de la energía eléctrica que consumimos depende de dónde vivimos y no de la comercializadora que contratemos, se ha creado un sistema por el cual estas cooperativas pueden garantizar que la cantidad de energía que has consumido se ha generado a partir de fuentes renovables, lo que hace que aumente la demanda de este tipo de energía y fomentemos su expansión. Además de favorecer a empresas diferentes a las del famoso «oligopolio», estas cooperativas también suelen tener proyectos propios de generación de energía renovable en los que se puede participar de diferentes formas, y fomentan el ahorro y la eficiencia energética.

A efectos prácticos, el cambio a estas comercializadoras es más sencillo que una portabilidad de móvil, los precios son muy similares y el servicio es igual o mejor que el de las grandes eléctricas, además de permitirte, si te apetece, participar activamente en la empresa por tratarse de cooperativas. Desde luego sería de las medidas más sencillas y rápidas que podemos tomar.  

6) Puedes implicarte colectivamente

 

 

Jejeje… Sí, ya, esta última es trampa, pero es que es muy importante, ya que el enfoque puramente individualista es insuficiente e injusto.

Insuficiente, porque es cierto que podemos aportar nuestro pequeño granito de arena contra el cambio climático, pero sólo haciendo cosas a nivel individual no vamos a conseguir evitar a tiempo sus peores consecuencias. Necesitamos organizarnos colectiva y políticamente para obligar a las personas que mandan a que tomen medidas más ambiciosas para mitigar y adaptarnos al cambio climático que ya estamos sufriendo. Y que irá empeorando si no actuamos cuanto antes.

Pero es que además es injusto. En España, la huella de carbono media en 2007 era de unas 12,5 toneladas de CO2 (tCO2) al año. Pero claro, las medias suelen esconder tanto como muestran. La huella de carbono está muy desigualmente repartida, como pasa con la riqueza. De hecho, la huella de carbono individual está completamente asociada a la riqueza. Las personas que más tienen, y por tanto, las que más gastan, son también las que tienen mayores huellas de carbono. Esto ocurre tanto a nivel global como a nivel nacional. Por ejemplo, el 10% más rico del mundo emite el 50% de las emisiones asociadas al consumo, mientras que el 50% más pobres sólo emite el 10%, lo que da lugar a este indignante gráfico en forma de embudo.  

En el Estado español la cosa es similar, aunque no tan dramática.

 

Mientras que el 10% más rico emite casi 30 toneladas de CO2 al año, el 10% más pobre no llega ni a 5, es decir, unas seis veces menos. Por esto las soluciones individuales, aunque necesarias, son tan injustas. Necesitamos organizarnos de forma colectiva (ver apéndice) para que se tomen medidas políticas e institucionales de forma que quienes más emiten sean los que más tengan que reducir sus huellas de carbono y no seamos las personas de siempre las que nos apretemos el cinturón para que otras puedan vivir a todo tren… de emisiones.

 

 

Apéndice: Colectivos Ecologistas y contra el cambio climático

[Si conoces algún otro colectivo implicado en la lucha contra el cambio climático, escríbenos a contraeldiluvio@gmail.com y actualizaremos la lista]

Si eres de Madrid puedes escribirnos a contraeldiluvio@gmail.com

Ecologistas en Acción tiene grupos por toda la península:

https://www.ecologistasenaccion.org/?page_id=71615

En Barcelona:

Red Málaga por el Clima: http://redmalagaporelclima.org/

Red Sevilla por el Clima: http://www.redsevillaporelclima.org/

Mesa Granada por el Clima: https://twitter.com/granadaxelclima?lang=es

Valencia: http://accioecologista-agro.org/

http://www.medioambienteycambioclimatico.org/

Iruña/Pamplona: http://redgenerocambioclimatico.org/

Murcia: http://www.nuevaculturaporelclima.org/

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