la ciencia, menos básico

“Sí, esta ola de calor se debió al cambio climático”

Durante años, al informar de los llamados eventos extremos (olas de calor, temperaturas récord, sequías, etc.. ) siempre se decía que no se podía afirmar que este o aquel evento particular estuviesen causados por el cambio climático. Bueno, pues se acabó. El pasado 13 de diciembre, la AMS (American Meterological Society) publicó un informe en el que, estudiando 27 eventos extremos ocurridos en 2016, demostraba que en 21 de ellos el cambio climático era un “factor relevante” y que 3 de ellos no hubiesen ocurrido en ausencia de la acción humana sobre el clima.

Esto ha sido posible gracias a la mejora de los llamados “métodos de detección y atribución” (es una palabra horrible, sí, pero en inglés se usa esa. Al final te acostumbras, ya verás). Estos métodos comparan los fenómenos extremos observados en el mundo real, en el que el incremento de CO2 en la atmósfera debido a la quema de combustibles fósiles ha calentado el planeta en torno a 1ºC por encima de la época pre-industrial, con modelos en los que se elimina este efecto antropogénico. De esta forma es posible estimar cual es la probabilidad de que un determinado evento hubiese ocurrido si los humanos no llevásemos 150 años emitiendo gases que alteran el clima de forma significativa.

La importancia del informe radica en que generalmente los científicos son bastante cautos y se limitan a establecer que el cambio climático aumenta la probabilidad o el riesgo de los eventos climáticos extremos. Para el editor en jefe del informe, Jeff Rosenfeld, éste supone “un cambio fundamental” y, dejando a un lado las precauciones habituales, afirmó que “el cambio climático fue una condición necesaria para algunos de estos eventos del 2016. Necesaria para que tuvieran lugar. Eran imposibles en el viejo clima”

Aun así, no todos los fenómenos extremos son iguales. Mientras algunos como las temperaturas record o las olas de calor son más fácilmente atribuibles al cambio climático, otros como las sequías o los huracanes (debido a su baja frecuencia) no lo son tanto. De hecho, para varios eventos extremos ocurridos en 2016 no se ha podido comprobar que no hubiesen en ausencia del calentamiento global. Es el caso de la sequía ocurrida en Brasil, en la que ha podido jugar un papel crucial El Niño. Sin embargo, también hay que tener en cuenta que, tal y como ha afirmado el climatólogo Michael Mann, los métodos utilizados podrían subestimar el impacto del cambio climático en los eventos extremos.

Y ahora, para acabar, sin más dilación ni preámbulo, aquí van los tres greatest hits del cambio climático en 2016:

Con el número 1, el auténtico rompepistas de esta temporada, el aumento récord de temperaturas en todo el planeta. Oh, yeah, ha sido un año muy, muy caliente, baby. Basta. Pero sí, 2016 fue el año más caluroso desde que tenemos registros, superando los récords anteriores registrados en 2015 y 2014. A destacar el récord de temperaturas en el Ártico, llegando a veces a alcanzar unos brutales 20ºC por encima de la media en Otoño.

En realidad, 16 de los 17 años más calurosos desde que medimos las temperaturas han tenido lugar desde el año 2000, lo que nos indica el ritmo vertiginoso que está cogiendo el cambio climático. La verdad, no nos vendría mal que fuese un poco más DESPACITO, eh, eh. (Perdón, en serio que ya paro).

En segundo lugar, la ola de calor que afectó Asia en 2016, de la que explícitamente se dice “no hubiera sido posible sin el cambio climático”, incluso teniendo en cuenta que El Niño iba a contribuir a calentar el sudeste asiático. En mayo de 2016, dicha ola de calor batió todos los récords de temperatura en Tailandia, Laos y Camboya, por encima de los 44.6 ºC. Las consecuencias fueron enormes pérdidas en los cultivos, animales muriendo debido al calor, cortes de agua, un nuevo récord en el consumo de energía, así como más de 150 muertes asociadas a la misma.  

El tercer evento que no hubiese podido ocurrir en ausencia del cambio climático han sido  los llamados “puntos calientes” del Pacífico: regiones marinas en las que se registran temperaturas anormalmente altas. Concretamente, las temperaturas oceánicas del golfo de Alaska, el mar de Bering y el norte de Australia han sido las más elevadas en los últimos 35 años de mediciones por satélite. Estos aumentos han dado lugar a los eventos masivos de blanqueamiento de Coral en la Gran Barrera y una de las peores proliferaciones de algas en la costa de Alaska. En ambos casos el informe señala que las anomalías de temperatura observadas “no pueden ser explicadas en ausencia del calentamiento global antropogénico”.

Resumiendo, este informe se suma a la evidencia científica de que el cambio climático no sólo es real y causado por los seres humanos, sino de que va a peor y que necesitamos actuar cuanto antes. Vale, es normal que este tipo de noticias nos depriman o nos den una poca de ansiedad, pero tranquilos, debemos recordar que estamos a tiempo de minimizar y adaptarnos a los peores efectos del cambio climático. Hay muchas cosas que podemos hacer a nivel individual y colectivo para pasar por encima de los intereses del lobby fósil y construir una sociedad más sostenible e igualitaria. No será fácil, pero ahí está el reto.

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Aquí antes nevaba todos los años VI

¡Ya sí que sí! ¡Las cenas navideñas están aquí! Y, para estar presentes en todas ellas, en Contra el diluvio hemos elaborado un kit de emergencia para cuando te sientas desesperar en las conversaciones sobre cambio climático con un familiar, amigo o vecino. Puedes encontrar toda la información, descargarlo y demás aquí:
Si lo que necesitas es una introducción sencilla y comprensible al cambio climático, algo que contar entre plato y plato, en este pdf está lo que necesitas: Introducción navideña al cambio climático [pdf]. Es accesible, no hay casi números y si el tu interlocutor se se queda con dudas, siempre puedes referirlo a nuestro fanzine, a la charla básica sobre cambio climático o al blog, así en general. Lo tienes aquí también.
Sin embargo, puede ser que te encuentres en una situación en la que tu interlocutor exprese dudas importantes, niegue la existencia del cambio climático o, sencillamente, esté completamente equivocado en su concepción de este problema. En ese caso, hay que recurrir a elementos más… persuasivos. Y para ello hemos preparado ¡este estupendo dossier de cinco páginas en las que respondemos a algunos de los comentarios más comunes y erróneos sobre el cambio climático! [pdf] ¡Con esto y lo anterior, estás preparada para cualquier guerra conversacional en el seno de la familia, la empresa o la cuadrilla!
Pero no todo el rato hemos estado elaborando y probando estos argumentarios en nuestros conocidos (un abrazo a los que han tenido que valorar de uno a diez los ciento tres conceptos que queríamos transmitir con nuestros textos). También hemos empezado a leer los relatos de #navidad2050 (¡llevamos tuits en cuatro idiomas, y quedan dos semanas!). Además, hemos asistido al I Foro del Clima organizado por el grupo parlamentario de Unidos Podemos en el Congreso, de cara a la elaboración de una ley sobre cambio climático. Aquí está la primera sesión entera (cuatro horazas, solo para muy valientes) y aquí el resumen de conclusiones.
De todas formas, si lo que queréis ir a lo bueno, leed este resumen de la intervención de nuestro compañero Javyvy, de Ecologistas en acción
Eso, junto con la de Yayo Herrero (a partir del 1:25:00 del primer vídeo), lo mejor de todo.

Pero no hablemos solo de nosotros. Como leemos en el resumen de noticias climáticas de Santiago Sáez para La Marea (por cierto, el miércoles sale su número de enero, en el que QUIZÁ haya una entrevista con un grupo de estudio del cambio climático), esta semana el Banco Mundial ha hecho pública la decisión de no invertir más en proyectos de extracción de combustibles fósiles.

Tras esta noticia buena-dentro-de-lo-malo os ponemos una foto mala, mala y nos despedimos hasta, probablemente, final de año. Ánimo en vuestras cenas y enviad vuestros relatos. Los leeremos todos con atención.

El fuego Thomas, en California, va camino de ser el más extenso que ha afectado a ese estado… con la particularidad de que está ocurriendo en diciembre, el que habitualmente es el mes más lluvioso.
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Cambio climático y cenas familiares: un kit de emergencia

¡Llegan las cenas familiares y llegan las terribles conversaciones con familiares! ¡O no! Puede que esta sea una excelente oportunidad para convertirte tú, amable lector, en la persona que da la chapa a la familia con un tema de la máxima importancia: el cambio climático y cómo enfrentarse a él. Para ello, hemos preparado un par de documentos que podrían serte de mucha utilidad.

Si lo que necesitas es una introducción sencilla y comprensible al cambio climático, algo que contar entre plato y plato, en este pdf está lo que necesitas: Introducción navideña al cambio climático [pdf]. Es accesible, no hay casi números y si el tu interlocutor se se queda con dudas, siempre puedes referirlo a nuestro fanzine, a la charla básica sobre cambio climático o al blog, así en general. Lo tienes aquí también.

Sin embargo, puede ser que te encuentres en una situación en la que tu interlocutor exprese dudas importantes, niegue la existencia del cambio climático o, sencillamente, esté completamente equivocado en su concepción de este problema. En ese caso, hay que recurrir a elementos más… persuasivos. Y para ello hemos preparado ¡este estupendo dossier de cinco páginas en las que respondemos a algunos de los comentarios más comunes y erróneos sobre el cambio climático! [pdf] ¡Con esto y lo anterior, estás preparada para cualquier guerra conversacional en el seno de la familia, la empresa o la cuadrilla!

Suerte, y si necesitas apoyo, sabes dónde encontrarnos.

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Breve introducción al cambio climático – Navidad 2017

[Aquí en pdf.]

El calentamiento del clima es inequívoco y desde 1950 muchos de los cambios que se han observado no tienen precedentes. Es decir, tanto la tierra (atmósfera) como los océanos están más calientes que antaño, así que tenemos menos nieve y hielo y un aumento del nivel del mar. ¿Y esto a qué se debe? Bueno, pues a los humanos haciendo nuestras cosas de humanos, en concreto de humanos que viven bajo un sistema capitalista. Como dicen los expertos: la influencia de los humanos es clara y las recientes emisiones de gases de efecto invernadero son las  más altas de la historia.

Ahora es cuando tu querido cuñado interrumpe estas preciosas frases que tan bien te has aprendido. Ejemplo: “¿y eso quién lo dice? ¿Aquí ya todos son expertos o qué?” Pues sí, estas frases son conclusiones de muchos años y estudios de expertos, pero lo mejor es que estas frases han sido consensuadas por todos los países en largas y locas reuniones, incluso el señor que representa al país de aquel otro señor, sí, ese en el que estás pensando. De hecho, fun fact: las compañías petrolíferas llevan más de treinta años haciendo todo lo posible por ocultar las pruebas de que sus actividades estaban entre las principales responsables del cambio climático. Esto lo saben porque hay muchísimos datos que te impiden negar la mayor, datos de mediciones directas e incluso modelos (en breve explicamos qué son en el blog, pero mejor evitar nombrarlos si no se tiene ni idea de lo que son).

Bueno, ya hemos establecido que esto va en serio, ¿O no? En caso de duda, recordemos la sequía que tenemos montada ahora mismo en España que, sea o no consecuencia del cambio climático, sí que nos da una idea de lo que nos deparará el futuro. Las olas de calor como las que nos afectaron este verano no son nada comparadas con la que se nos viene encima en unos años. Además de huracanes loquísimos y el aumento del nivel del mar que ya se ha tragado unas pocas de islas. Todo esto es consecuencia del cambio climático. Y eso lo que nos toca aquí, que aún nos da para el ventilador.

Ya hemos callado a la platea, hasta el primo que pasa de tu cara te escucha (él también pasó calor en verano…). Ahora, vamos con la cuña buena: pero lo peor es que, además, muchos de los países que más van a sufrir los efectos del cambio climático son los del sur global (América del Sur, África, sureste asiático), que son precisamente algunos de los que menos han contribuido a este problema.  En concreto, el 50% de personas más pobres son solo responsables del 10% de las emisiones, mientras que el 50% de las emisiones corresponden al 10% más rico. El cambio climático agudizará las contradicciones existentes, tanto a escala global como dentro de cada país. Lo que viene siendo, la mierda de mundo que tenemos irá a peor. ¡Concédete unos segundos para la bajona!

Ahora, ¡siempre positivo! (se acepta referencia a Van Gaal, todo vale contra el cambio climático).  Los peores efectos del cambio climático pueden evitarse: es necesario un esfuerzo conjunto enorme pero posible para reducir las emisiones y evitar que la situación vaya a peor.

¡Confiamos en tu talento para convocar a las masas familiares! Esto debería bastar para empezar. Pero si necesitas  responder a preguntas absurdas (que las habrá) sobre el cambio climático, revisa nuestra FAQ. Todo lo que se le pueda ocurrir al personal está cubierto.

 

 

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Desmontando el negacionismo del cambio climático – Navidad 2017

[Este mismo texto está disponible en pdf aquí.]

Ya se está acercando la Navidad, y con ella el momento más temido del año: la cena de Nochebuena. Aunque Cataluña parte como el tema favorito de conversación de tu tío, la experiencia nos demuestra que hará lo posible para no dejar un charquito sin pisar, así que hazte a la idea de que vas a tener que poner los ojos en blanco con el tema del cambio climático. Desde Contra el diluvio queremos que vayas bien preparada a la cena, porque es una oportunidad fantástica para hablar del tema sin que puedan decir que “ya está otra vez la pesada ésta con la matraca”, así que nos hemos querido adelantar (con la ayuda de SkepticalScience) y comentar los que creemos que serán algunos de los comentarios más sonados. 

 

  1. Aquí la gente está perdiendo la cabeza, como si no hubiese cambiado el clima antes.

El clima ha cambiado antes, efectivamente. Detrás de la mayoría de esos cambios se encontraban también los gases de efecto invernadero (principalmente el CO2 y, en menor medida, el metano): a mayor concentración de dichos gases mayor temperatura, y viceversa. Que el clima haya cambiado antes por causas ajenas al ser humano no implica que el cambio actual no lo estemos causando nosotros: nuestras emisiones de gases de efecto invernadero son el principal motor del cambio climático que estamos viviendo. Los seres humanos estamos emitiendo grandes cantidades de gases de efecto invernadero y a un ritmo mucho más rápido que el de cualquiera de los cambios climáticos destructivos que ha experimentado el planeta en el pasado.

La situación actual de la humanidad no tiene precedentes en la historia porque los cambios climáticos más importantes que se han dado desde el origen del planeta fueron ciclos glaciales que ocurrieron mucho antes de que se desarrollasen la civilizaciones humanas. Desde hace unos 12.000 años la humanidad no ha experimentado un clima global tan cálido como el actual (fenómenos como el período cálido medieval, por ejemplo, afectaron sólo a ciertas regiones del planeta, mientras que la temperatura global se mantuvo consistentemente por debajo de la actual). Los cambios bruscos de temperatura con los que podemos compararnos (causados por emisiones inmensas de gases de efecto invernadero como consecuencia principalmente de erupciones masivas de volcanes que no se han vuelto a producir desde hace 16 millones de años, cambios en la órbita del planeta o fluctuaciones solares) fueron increíblemente destructivos para la vida, causando extinciones masivas como las del final del Pérmico, el Triásico (hace 251 y 201 millones de años, respectivamente). Los síntomas de dichos cambios (aumento brusco de las emisiones de carbono y de las temperaturas globales, aumento del nivel del mar, acidificación de los océanos…) son idénticos a los actuales, y supusieron en algunos casos la desaparición del 90% de las especies y la inhabitabilidad de grandes partes del planeta.

2. Sí, bueno, a saber cómo mide esta gente la temperatura, que lo mismo te planta los termómetros rodeados de asfalto.

La medida correcta de las temperaturas en la superficie del planeta a nivel global es fundamental para el estudio del clima. En la actualidad hay más de 30.000 estaciones a lo largo del mundo, y 7.000 de ellas disponen de un registro continuado que se extiende durante años. Además, dichas estaciones se van actualizando a medida que la tecnología avanza, y se comprueba que las medidas con el nuevo equipo son consistentes con las medidas anteriores. Esta comprobación se hace también cuando una estación cambia de sitio.

En 2009, el National Climatic Data Center de EEUU decidió asegurarse de que no hubiese estaciones en malas condiciones (técnicas o geógraficas) que estuviesen sesgando las medidas. La conclusión de la investigación fue, sorprendentemente, que las estaciones que los críticos señalaban como ejemplos de estaciones mal situadas daban temperaturas máximas ligeramente inferiores a la media. En 2009, el grupo Berkeley Earth decidió investigar críticamente si la gráfica del “palo de hockey”, que refleja el aumento global de la temperatura media mostrando un ascenso pronunciado en el siglo XX, se encontraba contaminada por efectos similares (mala calidad de las estaciones, homogeneidad en la posición de las estaciones y el efecto urbano de la isla de calor), y llegó a la conclusión de que no era así.

Además, las medidas de la temperatura en tierra son sólo una parte del estudio del clima. Hay muchos más indicadores del cambio climático, y todos apuntan a la misma conclusión: un aumento global de la temperatura.

 

3. Hace cuarenta años nos vendían la moto de que la Tierra se estaba enfriando, ¿por qué me tengo que creer esto ahora?

Eso es mentira. La mayoría de los artículos científicos entre 1965 y 1979 predecían un aumento de las temperaturas globales, unos cuantos menos no se atrevían a hacer predicciones, y sólo un 10% predijo un descenso de las temperaturas.

Es cierto que las medidas de temperatura disponibles a mediados del siglo XX parecían sugerir que el planeta se estaba enfriando, y algunos científicos plantearon que podíamos ir de camino a una nueva edad de hielo. Sin embargo, muchos más científicos ya planteaban que las crecientes emisiones de gases de efecto invernadero contrarrestarían esa tendencia. Eso se hizo evidente a finales de la década de los 70. Además, las mejoras recientes en la cobertura de los registros de temperatura muestran que la tendencia al enfriamiento que se observó eran características del hemisferio norte, y que la temperatura se mantuvo relativamente estable a nivel global durante ese período.

Lo cierto es que hace 50 años ya había seis veces más científicos que apoyaban una tendencia al calentamiento del planeta que científicos que no. A día de hoy, tras varias décadas de nuevos datos, el consenso científico es abrumador: el 97% de los climatólogos defiende que los seres humanos son la causa del calentamiento global.

 

4. Lo que no te cuentan los del lobby del cambio climático es que los volcanes emiten mucho más CO2 que los humanos.

Eso es mentira. Se estima que la tierra emite de forma natural (a través de los volcanes y de las fuentes termales) entre 65 y 319 millones de toneladas de CO2 al año. En comparación, las actividades humanas emitieron a la atmósfera 35.800 millones de toneladas de  CO2 en el año 2016, cien veces más.

Sí es cierto que los fenómenos naturales en su totalidad liberan mucho más CO2 que los humanos: el océano libera anualmente unos 332.000 millones de toneladas, y la respiración vegetal unos 220.000 millones. Sin embargo, estas emisiones forman parte del ciclo natural del carbono: las plantas absorben mediante la fotosíntesis unos 450.000 millones de toneladas de CO2 al año, y el océano otros 338.000 millones, es decir, más del que liberan. Por nuestra parte, los humanos añadimos CO2 constantemente sin absorber nada, alterando el equilibrio natural. Esto hace que incluso con la tendencia natural a la disminución de la concentración de CO2 atmosférico, éste esté aumentando unas 15.000 millones de toneladas al año: nos encontramos en el momento con mayor concentración de CO2 en la atmósfera de los últimos 800.000 años.

 

5. El primo de Rajoy lo clavó: aquí nadie sabe si llueve pasado mañana pero me quieren hacer creer que saben la temperatura que va a hacer en cien años.

La predicción del tiempo en un momento determinado y en una zona concreta es muy diferente al estudio de la tendencia del clima en regiones amplias a lo largo del tiempo. Esto es algo que todos sabemos intuitivamente: si nos encontramos con un amigo una noche de enero y nos dice que nos invita a pasar dos semanas en su casa de Córdoba en julio, sabemos perfectamente qué meteríamos en la maleta. Nadie dice: “Como no sé si la semana que viene lloverá, no tengo forma de saber si en julio en Córdoba voy a necesitar un forro polar o unas bermudas”.

El motivo por el que la predicción del tiempo a corto plazo (que es cada vez más precisa) se vuelve casi imposible a partir de las dos semanas es que depende fuertemente de condiciones iniciales que no podemos conocer con suficiente precisión. Esto no es un problema que afecte al estudio del clima a largo plazo, puesto que éste trata con medias a lo largo de grandes períodos de tiempo.

 

6. Cuando les interesa insisten en que el tiempo y el clima son dos cosas diferentes, pero luego cuando viene una sequía o una ola de calor bien que te dicen que son cosas del cambio climático.

Es imposible afirmar que un fenómeno meteorológico concreto se debe al cambio climático, puesto que siempre ha habido sequías, olas de calor, inundaciones, etc. Quienes señalan la relación entre estos fenómenos y el cambio climático no dicen que cada fenómeno individual esté inequívocamente causado por éste, sino que la subida global de la temperatura produce una tendencia al aumento de la frecuencia e intensidad de estos fenómenos extremos: si antes se producían dos olas de calor al año con temperaturas 5 ºC por encima de la media y ahora se producen cuatro con temperaturas 7 ºC por encima de la media, es innegable que hay un aumento en la frecuencia e intensidad de éstas, incluso si no somos capaces de señalar individualmente cuáles se deben al cambio climático y cuáles “habrían ocurrido de todas formas”.

Hay diversas formas en las que el cambio climático afecta a los fenómenos meteorológicos extremos. Por ejemplo, el aumento de las temperaturas aumenta el ritmo de evaporación del agua contenida en la tierra, los mares y las plantas, causando un impacto directo en la frecuencia e intensidad de las sequías. Esto a su vez aumenta la cantidad de vapor de agua en la atmósfera (la concentración de vapor de agua en la atmósfera en la actualidad es 4% mayor que hace cuarenta años) y por tanto el riesgo de precipitaciones torrenciales. Las precipitaciones torrenciales están ligadas a las inundaciones, y tienen efectos catastróficos sobre el suelo cultivable. (En caso de que te lo estés preguntando, sí: el cambio climático se encuentra ligado a un aumento de la sequía en algunos lugares a la vez que a un aumento de las precipitaciones torrenciales en otros; esto no es contradictorio teniendo en cuenta que es un fenómeno a nivel global).

7. Los modelos lo mismo te dicen que la temperatura va a subir 1 ºC que 5ºC, eso es como si yo digo que Podemos va a sacar entre 40 y 200 diputados.

Este amplio rango de temperaturas viene dado por los distintos escenarios que se plantean de cara al futuro, dependiendo de si vamos a continuar emitiendo gases de efecto invernadero al ritmo actual, si planteamos medidas que conlleven una reducción, o si, incluso, aumentaremos las emisiones. En base a estos escenarios se proyectan los distintos aumentos de temperatura, que  pueden ir de 1º -en un caso extremadamente favorable, pero tan improbable que nadie se lo plantea ya-, hasta 6.5º si seguimos emitiendo CO2 como hasta ahora.

Además, dentro de cada escenario hay un cierto margen de error, que se debe a que hay muchos modelos climáticos y cada uno funciona de forma ligeramente diferente; lo importante, sin embargo, es que todos coinciden en que el aumento de la temperatura va a ser considerable. Por tanto, si nos empeñamos en la analogía de la predicción de escaños, sería más bien como predecir que Podemos va a sacar entre 250 y 325 escaños: la mayoría absoluta no estaría en cuestión. La analogía es regular de todas formas porque, a diferencia de las predicciones electorales, los modelos se comparan entre ellos y con información del pasado para asegurar su fiabilidad.

 

8. ¿Y qué problema hay? Más calorcito durante más tiempo es más turismo, que nos hace mucha falta s̶o̶b̶r̶e̶ ̶t̶o̶d̶o̶ ̶d̶e̶s̶p̶u̶é̶s̶ ̶d̶e̶ ̶l̶a̶ ̶d̶e̶s̶a̶s̶t̶r̶o̶s̶a̶ ̶g̶e̶s̶t̶i̶ó̶n̶ ̶d̶e̶ ̶Z̶a̶p̶a̶t̶e̶r̶o̶, y anda que no se está bien en las terracitas.

El impacto económico y social del cambio climático supera con creces los efectos positivos que uno quiera verle. España es además el país europeo más vulnerable al cambio climático.

El aumento de la frecuencia y duración de las olas de calor, por ejemplo, harían que ciertas áreas de España sean lugares a evitar durante ciertos períodos del año (por no hablar de los efectos de las temperaturas extremas en población vulnerable que viva en sitios no preparados para el calor: niños desmayándose en clase en Asturias todos los veranos, aumento de las muertes de ancianos…); las sequías tienen un efecto devastador en el sector agrario, y pondrían en riesgo el acceso libre al agua y a los alimentos, además de amenazar el abastecimiento suficiente de agua en las zonas turísticas; los gastos ocasionados por los destrozos de las inundaciones y los incendios forestales, cada vez más frecuentes, son muy elevados; el aumento del nivel del mar acabaría por destruir infraestructuras costeras e incluso podría sumergir ciudades costeras enteras; por no hablar de los efectos sobre el turismo de nieve que también es muy relevante a nivel económico. Todo esto además sin mencionar los destrozos que produciría en las zonas más pobres (y por tanto más vulnerables) del planeta, donde la falta de recursos les impediría adaptarse eficazmente a la nueva situación.

 

9. Lo que toca ahora es esperar a que se extienda el uso del coche eléctrico. El mercado se está moviendo hacia eso, y entre eso y las renovables ya está solucionado. Y si no, ya se inventará algo cuando la situación lo requiera, los que mandan tienen que tener un plan B.

Aunque es cierto que los vehículos eléctricos presentan ventajas respecto a los vehículos con motor de combustión (principalmente menor contaminación en la ciudad por no emitir hollín o monóxido de carbono), no se ataca a la raíz de uno de los problemas: la construcción de las baterías depende de elementos no renovables (como el litio) y, en general, de tierras raras (como el neodimio). Intentar sustituir el parque automovilístico mundial por coches eléctricos acabaría con las reservas planetarias de litio, metal que es muy necesario para llevar a cabo la transición a las energías renovables. Además, las emisiones de CO2 dependerán de la fuente energética utilizada para su carga, así como de la eficiencia del vehículo y de las emisiones generadas durante su fabricación. Si el aumento en la demanda de electricidad a raíz de una proliferación de los vehículos eléctricos se suple con centrales térmicas, por ejemplo, estamos donde empezamos.

Por su parte, la transición hacia energías limpias y renovables es necesaria, pero éstas únicamente no serían capaces de satisfacer la demanda energética actual. A día de hoy aún presentan problemas de eficiencia, disponibilidad y almacenamiento. Requieren además mayor redundancia para minimizar el riesgo de caída de la red, especialmente ante la perspectiva de un clima global cada vez más difícil de predecir. Si a esto le sumamos el aumento en la demanda que cabe esperar de una transición hacia motores eléctricos, como en el caso de los coches, se ve claramente que una solución puramente tecnológica al cambio climático es una ilusión.

Las estimaciones de que sería posible una transición a energías renovables que pudiese mantener el consumo actual se basan en predicciones de aumentos de la eficiencia nunca vistos antes en la historia, o en el desarrollo de tecnologías (como la fusión nuclear) que a día de hoy son ciencia ficción. La visión de que “ya se inventará algo si hace falta, que nunca hemos hecho nada y aquí seguimos” es parecida a la de alguien que está leyendo un libro y ve que el protagonista se encuentra en peligro de muerte cuando quedan todavía 200 páginas para acabar: no hay que ponerse nerviosos porque está claro que no va a pasarle nada. Sin embargo, no estamos leyendo ningún libro, no hay nada que garantice que el futuro no va a ser mucho peor que el presente, salvo nuestro esfuerzo y trabajo conjunto

El nivel actual es ya insostenible; aumentarlo y extenderlo al resto del mundo es directamente imposible. El sueño de un futuro en el que las energías verdes mantienen indefinidamente el derroche actual del Primer Mundo es sólo eso, un sueño. Por el contrario, un mundo donde una redistribución del consumo de energía se utiliza para mejorar las vidas de las personas más pobres a la vez que se reducen drásticamente las emisiones de carbono para garantizar la habitabilidad del planeta es algo no sólo deseable sino posible. Pero para eso es indispensable un cambio hacia una nueva forma de entender el progreso, en la que no caben ideas como el mantener una flota de cientos de millones de vehículos privados (cuya producción supone un fuerte impacto ambiental) para que estén aparcados el 95% del tiempo.

 

10. Al final todo esto da igual, porque no podemos hacer nada.

Precisamente porque las causas son humanas, también lo es la solución. Podemos actuar sobre el cambio climático reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero. Esto no detendrá el aumento de las temperaturas inmediatamente, puesto que el clima depende de procesos lentos que requieren de años para detener su inercia, pero sí conseguirá estabilizarlas a la larga para evitar las consecuencias catastróficas de un aumento incontrolado de las mismas. La prueba más obvia de que se puede actuar sobre ello son los diferentes escenarios que comentábamos al hablar de los intervalos de confianza de los modelos climáticos.

Hay muchas cosas que podemos hacer tanto a nivel individual como colectivo. Es importante que reduzcamos o eliminemos nuestro consumo de carne, en concreto de ternera y cordero, pues la ganadería es uno de los principales motores del cambio climático; que reduzcamos al mínimo el uso del coche, en favor del transporte público, la bici o caminar; que abandonemos los viajes en avión: los de corta distancia son poco eficientes en el uso de combustible y los transoceánicos depositan gran cantidad de CO2 a gran altura, donde es más perjudicial; que nos centremos en el reducir de “reducir-reutilizar-reciclar”… Estos cambios en el estilo de vida personal son necesarios pero no son suficientes: hay que conseguir urgentemente cambios estructurales que busquen dos fines muy claros: hacer más cómoda una vida sostenible (mejorando el transporte público, aumentando el uso de las energías renovables y en general asegurando que la transformación de la sociedad se lleva a cabo para satisfacer las necesidades de la mayoría), e imposibilitar las prácticas nocivas (las consecuencias del cambio climático y de la contaminación las sufrimos todas, especialmente las personas más vulnerables, así que no se puede entender su mitigación como una decisión personal: nadie debe tener la potestad para hacer que el planeta sea inhabitable para los demás).

La única forma de asegurar que estos cambios se llevan a cabo es organizarnos políticamente en torno a ellos. No, no, no hace falta que tu tío se venga a las asambleas de Contra el diluvio, tampoco es eso, él de momento puede ir dándole vueltas a la conversación y echarle un ojo al blog. Pero hay que hablar del tema, crear conciencia climática y contribuir con los movimientos que surjan al respecto. No es demasiado tarde para hacer algo, y el cambio climático no es una cuestión binaria de todo o nada: cada esfuerzo que hagamos y cada victoria tendrán un impacto en nuestra vida.

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Aquí antes nevaba todos los años V

Es 15 de diciembre y ya estás saboreando por adelantado la cena de nochebuena: rica ensalada de garbanzos con tomate de temporada de primero y pastel de verduras de segundo. Quizá haya leche de avena frita de postre, que a tu sobrino le sale genial. Tras estrujarte mucho las meninges, has dado con el regalo que hacerle a toda la familia. Dijeron que no, que este año nada, pero has ahorrado durante mes y pico para poder comprar un poquito de queso de los últimos pastos de los Pirineos, y sabes que lo agradecerán. Ojalá no venga la prima Elisa con su familia y toquéis a tres lasquitas cada uno.

¿Cómo? ¿Que eso no son navidades? En efecto, todavía no. ¡Pero es un posible escenario navideño para 2050! Exactamente el tema de nuestro concurso de microrrelato climático-navideño: #navidad2050.  Aquí están las bases completas, y aquí un resumen:

Desde el lunes 11 de diciembre hasta el domingo 31 de diciembre, puedes escribir en la conocida red social twitter.com un relato de hasta 267 caracteres (los otros 13 son para el hashtag #navidad2050), usar el hashtag indicado y ¡participar en el concurso! (Si no tienes o no quieres usar tuiter, siempre puedes participar, con las mismas restricciones de espacio, a través del correo contraeldiluvio@gmail.com, utilizando el hashtag como asunto, así como en Facebook, con el mismo hashtag).
El tema es evidente: cómo ves la temporada navideña del año 2050. Ya sea la cena de Nochebuena, la guardia de Nochevieja, las vacaciones, la ausencia de las mismas… lo que te parezca, siempre que quepa en el espacio establecido.

¡Esta era una de nuestras sorpresas! Hay más, pero tendrán que esperar unos días. ¡No será el único regalo de esta temporada, diluviers de nuestro corazón!

Por otra parte, ¿notáis el fresquito? ¿Sí? ¡Ya no hay cambio climático! ¡Hace frío en diciembre! ¡Y viento! En efecto, estamos bajo los efectos de la borrasca Ana, la primera en ser nombrada por AEMET. Una borrasca bien fuerte, bien hermosa, con sus vientos huracanados. Y que se debe en parte a las altas presiones y temperaturas (“buen tiempo” de antaño) en Groenlandia. Así que ahí lo tenemos: ¡hace frío gracias al cambio climático! ¡Inesperado!

Esta borrasca pone un bonito colofón a una semana en la que se publicó un artículo en Nature en el que se explica que las proyecciones climáticas que parecen más realistas son… las peores. Aquí el resumen (con enlace al artículo completo). O sea, que hay que darse prisa con lo de dejar de emitir.

Y, para empeorar las cosas, hoy no hay foto, hay dos vídeos: uno, el del oso polar muerto de hambre porque no hay comida porque no hay hielo que fijo que habéis visto ya y que es horrible. Pues ahí va, que no se diga.

¿Cómo? ¿Qué los osos polares no sirven para concienciar del cambio climático? ¿Ni siquiera los osos polares famélicos? Bueno, pues aquí tenéis una invasión de jabalíes en los alrededores de Madrid por la sequía y la ocupación de su hábitat. ¿Conciencia esto? ¿Eh? ¡Pueden devorar tus lechugas!

http://www.lasexta.com/noticias/sociedad/la-sequia-y-la-mano-del-ser-humano-responsables-del-peligroso-acercamiento-de-los-jabalies-a-zonas-urbanas-de-madrid_201712095a2c25d90cf2b940af712b01.html

Todo esto suena terrible, pero no olvidemos que ¡todavía hay tiempo! Tanto para evitar lo peor del cambio climático como para que recibáis una nueva newsletter antes de las cenas familiares.

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¡Primer certamen de relato climáticonavideño Contra el diluvio!

¿Tienes una idea de cómo afectará el cambio climático a tus comidas familiares y nunca consigues que la gente te escuche? ¡Esta es tu oportunidad! ¡Contra el diluvio convoca su primer concurso de relato híperbreve, escasísimo, minúsculo!

Desde el lunes 11 de diciembre hasta el domingo 31 de diciembre, puedes escribir en la conocida red social twitter.com un relato de hasta 267 caracteres (los otros 13 son para el hashtag #navidad2050), usar el hashtag indicado y ¡participar en el concurso! (Si no tienes o no quieres usar tuiter, siempre puedes participar, con las mismas restricciones de espacio, a través del correo contraeldiluvio@gmail.com, utilizando el hashtag como asunto, así como en Facebook, con el mismo hashtag).
El tema es evidente: cómo ves la temporada navideña del año 2050. Ya sea la cena de Nochebuena, la guardia de Nochevieja, las vacaciones, la ausencia de las mismas… lo que te parezca, siempre que quepa en el espacio establecido.

¿El premio? ¡Nuestro agradecimiento! Además, los diez microrrelatos que más nos gusten serán publicados en el blog y, en un futuro, en el fanzine Contra el diluvio #2. También destacaremos el más optimista y el más pesimista de los relatos, dentro de un orden.

¡Y, por si fuera poco, el mejor mejorcísimo de los relatos recibirá un jugoso PREMIO TANGIBLE en forma de libro imprescindible y fundamental (a concretar próximamente), para entender el cambio climático y las formas de hacerle frente!

 

Así que, resumiendo:

-280 caracteres, incluyendo el hashtag #navidad2050 en twitter o Facebook, o a contraeldiluvio@gmail.com

-tema navideño o vacacional/invernal

-del 11 al 31 de diciembre

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Aquí antes nevaba todos los años IV

¡Estimado lectorado!

Estamos muy ocupados con a) la erradicación del cambio climático, b) la preparación del primer concurso de microrrelato climático navideño, c) una sorpresa y d) otra sorpresa, así que casi casi no hemos escrito esta carta, pero al final sí. ¿Nos explicamos?

Efectivamente: más excusas y más excusas. Que esto va a ser corto, vaya. Tan corto que no va a haber ni foto. Lo que sí va a haber es un enlace a la charla sobre comunicación del cambio climático que tuvo lugar en las Jornadas que celebramos en octubre. Aquí está:

Entre el catastrofismo y el tecno-optimismo. Comunicación del cambio climático. [Charla – audio]

Prometemos dedicar todo el tiempo de esta próxima semana que no estemos preparando la sorpresa a, la sorpresa b o descansando a escribir un largo mensaje para que lo disfrutéis el fin de semana que viene.

Disculpadnos, disculpadnos.

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